09/05/2018
Como no, nuestra nutricionista Natalia y sus buenos consejos 👍🏼
Otro buen consejo de nuestra nutricionista Natalia.
Como leer las etiquetas de los alimentos?
Cada vez tenemos más alimentos a nuestro alcance y cada vez es más complicado tomar una decisión sobre cuáles escoger. ¿En qué debes fijarte para leer mejor las etiquetas de los alimentos?
1. LISTADO DE INGREDIENTES. Un error muy frecuente es fijarse como elemento primordial en el número de calorías. Sin duda importan, pero contar solo las calorías tiene muchas limitaciones, menos calorías no significa más saludable, cabe ver con qué ingredientes está elaborado el alimento y, para esto, debes fijarte en la lista de ingredientes del envase, donde aparecen éstos de mayor a menor proporción. En este sentido, no conviene olvidar fijarse en % de la materia de origen para saber si un alimento es realmente lo que te venden.
2. CONTENIDO DE AZÚCAR. Más de 5g de azúcares por 100g de producto ya empieza a ser una cantidad considerable. Debes diferenciar, sin embargo, entre los azúcares presentes de forma natural en los alimentos, como en las frutas y la leche, de los azúcares añadidos. Como estos últimos no tienen buena fama, es frecuente ver que aparecen camuflados en la lista de ingredientes con otros nombres como: fructosa, jarabe de glucosa, miel, jarabe de arce, melaza, dextrosa, etc. Otro apunte importante es la substitución de azúcares por edulcorantes, recuerda que acalórico no es sinónimo de innocuo.
3. TIPO DE GRASAS. Las grasas no dejan de ser un nutriente más que el cuerpo necesita, pero no todas son iguales, por eso, una vez más, es importante priorizar calidad frente a cantidad. Debes prestar especial atención a la presencia de grasas trans, las grasas que sabemos con más certeza hoy en día que son perjudiciales para la salud. Curiosamente, éstas no las vas a encontrar en la tabla de composición del producto, pero aparecen en la lista de ingredientes denominadas como grasas hidrogenadas o grasas parcialmente hidrogenadas.
4. CONTENIDO EN SAL. Es importante prestar atención al contenido en sal de los alimentos que compramos, pues si sumamos éste a la sal que añadimos al cocinar, podemos pasarnos fácilmente de la ingesta máxima recomendada de 5g/día. A partir de 1,5g sal/100g de alimento puede considerarse un producto alto en sal.
5. CALORÍAS. Debes tener en cuenta que lo que se determina como ración en el envase del producto no siempre es una ración real, fijar una cantidad menor de alimento por ración de la que se consume habitualmente es una técnica bastante utilizada para hacer creer que un alimento aporta menos calorías.
Por último, en cuanto a declaraciones nutricionales:
- Para que un producto sea considerado como “light” debe tener una reducción mínima del 30% del valor energético respecto al alimento original, pero eso no significa que sea más saludable, ni que lleve necesariamente pocas calorías ni que no engorde.
- Que un producto sea “cero” en algo, no significa que lo sea en todos sus componentes.
- Que un alimento se promocione como “rico en” x nutriente considerado saludable, no significa que no pueda llevar alta cantidad de otros nutrientes que no lo son tanto.
En resumen, siempre que no puedas optar por alimentos frescos y los compres envasados, ten en cuenta que el listado de ingredientes y la tabla de composición nutricional son los únicos elementos fiables de todo el envase. ¡Ahora ya conoces los trucos para interpretarlos!