10/07/2021
El pasado 12 de junio fui a Santiago de Compostela en avión y desde allí en autocar hasta Muxía. Mi intención era partir desde el cabo Touriñán en patinete hasta el Cap de Creus, como siempre. Es el séptimo y último viaje por hacer uniendo cabos.
Lo tenía previsto en octubre de 2020, pero hasta junio no pudo ser de nuevo por las restricciones.
Partí desde Touriñán con frío y lluvia.
El primer día hice escala en Negreira, el segundo en Pontevedra y el tercero en Ourense, los tres con una lluvia que no cesaba de caer.
El cuarto día me desperté con 12 grados y seguía lloviendo.
Poco después de salir vi una vía de tren que me hipnotizó.
Envié a la mi**da mi madera de héroe, y me subí a un tren hasta Ponferrada buscando mejor tiempo...pero no. Volvió a amanecer lloviendo y me fui a la estación buscando algún lugar que estuviera despejado. Compré un billete a Palencia que salía a las 3 de la tarde y me dispuse a conocer Ponferrada. Visité el museo de la radio de Luis del Olmo y el Castillo de los Templarios.
Había pasado por Ponferrada sin parar en los viajes de Fisterra y Estaca de Bares. Entonces me pareció una fea ciudad al pasar por las afueras, cosa muy lejos de la realidad.
Desde Palencia a Barcelona ya no he vuelto a bajar de mi querido patinete Frodo y hemos hecho en total 920 km. sumando los que hice en Galicia. De Palencia a Barcelona elegí un camino nuevo que no conocía y pasé por Aranda de Duero, Burgo de Osma, Almazán y Ágreda.
Bajando de Ágreda hacia Zaragoza, cuando pasaba por Borja, un gordo Guardia Civil me paró y quiso ponerme una multa de 200 euros por circular en patinete en vías interurbanas.
Me tuvo más de media hora parado por ir en lo que él todo el rato describía como un "vulgar patinete"
Al final no me puso la sanción.
He buscado al llegar a Barcelona esta ley de noviembre de 2020, que se refiere a los patinetes eléctricos. Ya me hecho una copia por si algún iluminado me vuelve a parar, pero este personaje en su momento me dejó muy nervioso