12/12/2014
Los desequilibrios de las funciones de nuestro cuerpo se traducen en cambios en nuestro metabolismo que a su vez repercuten en nuestra estructura.
El cuerpo es un todo, tanto cuando está en salud como cuando enferma.
Estructura y funcionalidades orgánicas interactúan y están relacionadas; la manera en que cuidamos nuestra estructura tiene impacto en el funcionamiento de nuestros órganos y sistemas linfático, sanguíneo, endocrino, renal etc., y viceversa.
Por lo tanto, si se dan las condiciones, el cuerpo se puede autorregular y hasta sanarse gracias a su capacidad innata para hacerlo.
Cuando hay armonía e integración, cuando nuestros tejidos, órganos, huesos, nuestra fisiología funcionan en armonía y reciben la correcta energía (en forma de alimentos, oxigeno etc.) estaremos en salud.
Cuando nuestra estructura, por factores externos o internos, se ve afectada, las repercusiones son diversas.
La osteopatía es una muy buena herramienta terapéutica que, tratando el ser en su unidad y no limitándose solo a intervenir en su estructura, permite recuperar el armonía perdida frente a cualquier disfunción estructural.