25/02/2021
Al principio de un desarrollo espiritual (sin importar cuántas vidas hace que este desarrollo empezara todos) buscan el provecho propio, y poco a poco comprenden que éste sólo puede unir a través de palabras y acciones significativas.
También indica el comienzo de un trabajo consciente con la causa y el efecto, las enseñanzas del camino angosto. Este es el plano exterior, que le da estabilidad a todo. Mediante el mantenimiento consciente de actitudes que traen alegría, aparecen gradualmente mejores experiencias retroalimentadoras, tanto para el mundo externo como para los propios contenidos de conciencia.
La mente se relaja, y esto permite que aparezca su riqueza interior, que se experimenta como compasión y sabiduría directa de la inspiración. En este plano de desarrollo interno es necesario el trabajo con los métodos del Gran Camino.
Quienes hayan construido suficiente compasión y sabiduría desarrollarán por sí mismos devoción y libertad, y podrán usar los métodos del Camino del Diamante. Los métodos hasta alli secretos constituyen el tercer nivel, sobre el que uno descansa directamente en la naturaleza iluminada de la mente, de la que nunca estuvo separado. Cada uno de esos pasos del desarrollo corresponden a un tipo de personas: los orientados a si mismos, los idealistas y los realizadores, y sus caminos, representados en forma horizontal, son sostenidos por los mismos tres pilares verticales.
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