22/06/2015
El conejito de Duracell
A lo largo de la historia el deporte ha ido evolucionando, adaptándose a las necesidades de las personas, cambiando a merced de la demanda de la afición. Los motivos que antaño tenían las personas para practicar deporte no son los mismos que en la actualidad.
El creciente aumento de personas que practican deporte, evidencia que nuestra sociedad aclama cada vez más el ejercicio físico como modo de vida. No es extraño salir a la calle y encontrarse grupos de gente corriendo, haciendo ciclismo, ejercitando sus músculos en zonas de entrenamiento al aire libre, etcétera. La era moderna incita a la práctica deportiva, pero ¿hasta que punto ?
Existen dos tipos de deportistas.
Los primeros, deportistas de élite, son aquellos que viven únicamente del deporte. Su trabajo es entrenar para competir. Su día a día es por y para el deporte y este se ha convertido en su trabajo. Deportistas de la talla de Rafa Nadal, Jorge Lorenzo, Mireia Belmonte, Alberto Contador y una larga lista de nombres son gente que ha elegido vivir del deporte. Desde su nivel, la exigencia que se les impone es elevadísima. No está permitido el fallo, porque fallar implica no estar en lo más alto y cuando se es un deportista de tanto nivel, existe una presión extra ya no únicamente por la necesidad de ganar una competición, sino por las marcas, patrocinadores, equipos que pagan por estos deportistas y exigen ver unos resultados. Una lesión, una caída, una mala carrera, pueden convertirse en un vacío para el deportista que, sin las herramientas emocionales adecuadas para gestionarlo, puede quedar atrapado y suponer un bache en su carrera profesional.
Los segundos, deportistas amateur, son aquellos que no viven del deporte pero se dejan la vida en ello. Trabajan durante el día y entrenan en su tiempo libre. El deporte no les ofrece una remuneración de la que poder vivir, pero sin embargo, existen factores que tienen en común con los deportistas de élite. Ambos grupos de deportistas buscan la superación personal, la exigencia, el esfuerzo y la dedicación son valores que les representan, establecen objetivos y luchan por superarlos. Estos deportistas practican deporte para tener mejor salud, para estar en forma, para verse mejor, para sentirse parte de un grupo social, para participar en competiciones populares y por un sin fin de motivos más.
Actualmente podemos observar que ha habido un aumento en el número de eventos deportivos populares que se organizan, como son los maratones, trails, carreras de bicicletas, etcétera. Desde los medios de comunicación se incita a participar en ellos y las marcas aprovechan la oportunidad para vender sus productos. Además de vender el producto, se vende una idea; corre y alcanzaras la gloria, busca tu límite y conseguirás la felicidad.
Cualquier "runner" puede participar en eventos todas las semanas, pues cada semana hay una carrera en un sitio u otro.
Pero como deportistas, tanto a nivel de élite como a nivel amateur, se debe ser precavido ya que el afán de superación, la autoexigencia y la búsqueda de los propios límites son como un paquete de pipas, donde empiezas a comer y siempre quieres más. El exceso de estos factores puede sobrecargar al deportista, tanto a nivel físico como a nivel emocional, y esta sobrecarga puede suponer
En conclusión, la era moderna busca deportistas que sean como el conejito de Duracell, que dura y dura.
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