13/09/2026
Cada vez me interesa menos el talento de un jugador.
Puede sonar raro trabajando en fútbol.
Y seguramente hace unos años yo mismo no habría escrito esto.
Evidentemente quiero saber si un jugador es bueno. Si entiende el juego, si técnicamente tiene nivel, si físicamente puede competir…
Pero después de muchos años viendo fútbol en contextos muy diferentes, hay algo que cada vez tengo más claro:
ser bueno es solo el principio.
He visto jugadores con unas condiciones increíbles que no han llegado donde todos pensábamos.
Y también otros que al principio no llamaban tanto la atención y que, con el tiempo, han acabado sorprendiéndome.
Por eso ahora me fijo mucho más en otras cosas.
En cómo entrena un jugador después de un mal día.
En si escucha de verdad cuando le corrigen.
En cómo reacciona cuando las cosas no salen como esperaba.
En si es capaz de adaptarse.
En cómo compite.
Y, sobre todo, en lo que hace cuando nadie está pendiente de él.
Supongo que mi manera de mirar a los jugadores también ha cambiado con los años.
Antes me preocupaba mucho más por saber qué jugador tenía delante.
Ahora intento entender en qué jugador puede convertirse.
Porque talento hay. Muchísimo.
Lo realmente difícil viene después.
Y aquí sí tengo curiosidad por leeros:
Si solo pudierais elegir UNA cualidad para intentar saber hasta dónde puede llegar un jugador joven, ¿cuál sería?
Yo tengo bastante clara la mía. ⚽️