08/11/2021
Rebuscando en el armario digital, me ha encontrado con esta frivolidad. Dado que igual nos vemos con los muchachos del Elche RC, ahí os la dejo. Desde las brumas del tiempo, llega
La reacción de Mallard.
La reacción de Maillard (técnicamente: glucosilación no enzimática de proteínas) designa a un conjunto muy complejo de reacciones químicas que traen consigo la producción de melanoidinas coloreadas que van desde el amarillo claro hasta el café muy oscuro e incluso el negro. Para que las transformaciones tengan lugar, son necesarios un azúcar reductor y un grupo amino libre, proveniente de un aminoácido o una proteína. Y llegados hasta aquí los lectores supervivientes se estarán preguntando: pero, ¿qué de qué c**o está hablando? Paciencia, que todo se termina por aclarar... El Sr. Maillard lo único que hizo fue describir en términos científicos lo que pasa al .... ¡¡¡ASAR CARNE!!!
Y en eso consistió básicamente el fin de semana de cierre de la Wondertemporada. La asamos en dos veces; la primera en casa del Gran Timonel, el viernes noche (afortunadamente, sin fotos); y el sábado, en sesión de tarde, en Elx (con profusión de fotos). La primera parte fue claramente mejor que la segunda, gracias al prodigioso invento del Melón-Gin-Ron-Tónico-Cola de Lidel y a los asadores profesionales. El único lunar negro de la noche fue la descarada parcialidad de los árbitros del mal llamado futbolín (un artefacto de hierros sin sentido) que dieron la victoria al Joven Mula. No se rompieron demasiadas cosas, ni se deshicieron demasiadas amistades, pa’ lo que pudo haber sido.
A la vista del éxito del carbón, al día siguiente –el más calentito del año- nos decidimos por la cocción a fuego lento, de carnes embutidas en vistosas mallas de asado/bolsas de horno con estrellas, de dos toneladas del mejor ganado hispano/italo/franco/argentino (el astuto galés se quedó en la banda de reportero gráfico). Como íbamos de picnic, nos pasamos la primera parte con la empanada, y manejando el balón como Julito, los palillos para comer tallarines. La delantera no se enteró de la misa, la mitad; y la línea de tres cuartos, se empeñó en jugar al bote. Así que en el medio tiempo, podíamos dar gracias de estar sólo medio cocinados, sin que nos hubieran metido lo que nos merecíamos.
El segundo tiempo fue algo mejor -éramos más que ellos y se acabó notando-; y Pablito (nuestro tryman) acabó desequilibrando el partido a nuestro favor. El partido fue gris, muy gris, a pesar de detalles como el limonazo que se pone Vicente en la cabeza para salir en Google Maps. Lo mejor de todo, las caras nuevas (Jerjes, Berny, Manolo, Vicente, Pirri), la ausencia de lesiones y el incondicional público llegado desde todos los confines del mundo para vernos. Lo peor, las touches: la calidad de lanzamiento fue de tal calibre que, sacándoles dos cabezas a sus saltadores, no nos lleváramos ni una en condiciones. Destacó en el line cierto mamífero carnívoro africano de esbelta silueta, con una exquisita serie de parciales.... ¡hacia su lado! (pa comérselo al chiquillo).
Por último, y no lo menos importante, aplaudir el partido que hicieron nuestros particulares Jets, los ancianos del Elche Club Rugby Unión, que movieron bien el balón, nos hicieron sudar y placar toda la primera parte, y no ensayaron porque no estaba de Dios. Todo hay que decir que fueron ayudados por algunos traidores como Samartano, Ilde, Claudio y Manolo Arjona, porque andaban cortos de efectivos. No se rindieron nunca (a pesar de ciertos problemas de suministro de oxígeno) y en los últimos tres minutos, se metieron dos veces en la zona de ensayo con un fusilli perfectamente al dente –sobran metáforas gastronómicas, jóvenes- aunque no plantaron gracias a dos estupendas defensas de Nico (poco ortodoxas, quizás). Merecieron más en el campo, y desde luego se han ganado nuestro agradecimiento más profundo: siempre están ahí, nunca dicen que no a un partido y siempre se puede contar con ellos. No debemos olvidar que este partido se celebraba en memoria y honor del “DOC” y ellos lo han hecho posible. ¡¡¡Muchas gracias de nuevo!!!
Habiendo llegado ya a la degradación de Strecker, en la que se generan los compuestos reductores que facilitan la formación de los pigmentos de la carne asada, despedimos la temporada de XV. A partir de hoy, rugby-playa y volvemos en septiembre para ATAPUERCA.