30/05/2026
La temporada de fútbol ha terminado y después de tres años compartiendo entrenamientos, partidos y horas de gimnasio con mi hijo, hay tres cosas que he aprendido.
1. Un entrenador no demuestra su calidad por cuánto grita durante un partido, su trabajo debería ser enseñar durante los entrenamientos. En competición, corregir, orientar y ayudar a los niños a tomar mejores decisiones.
2. Los padres debemos recordar que esto es fútbol base, que estés frustrado con tu día a día no debería ser razón para pagarlo con el árbitro, es vergonzoso algunas actitudes. Los árbitros se equivocan, los entrenadores se equivocan y los niños también, equivocarse es parte de la vida y del proceso de aprendizaje.
Si un adulto pierde los nervios con un árbitro o lo que es peor, que también pasa, con un niño del equipo rival, quizá ha olvidado cuál es el verdadero propósito de este deporte o del deporte en general.
3. La preparación física importa, mucho, el fútbol ya no es el deporte que el más técnico destaca, el físico es clave, los futbolistas ya son atletas completos y conforme avancen en categorías la condición física será determinante.
El fútbol es un deporte maravilloso, enseña compromiso, trabajo en equipo, disciplina, esfuerzo, gestión de la frustración y confianza en uno mismo.
Por desgracia, lo peor del fútbol no está en el campo si no alrededor de él.
Ojalá recordemos más a menudo que esto es un juego para que los niños disfruten, aprendan y crezcan, sentando bases saludables tanto físicas como mentales para su madurez.