Los Algegrinos: Misión Oporto

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11/10/2022
9° Día.O pino - Santiago de Compostela.Hemos descansado bien, aunque siempre hay alguien que ronca bastante más que yo.L...
11/10/2022

9° Día.
O pino - Santiago de Compostela.

Hemos descansado bien, aunque siempre hay alguien que ronca bastante más que yo.

Los ruidos de la mochilas comienzan muy temprano sobre las 6 y media, cuando todavía es noche cerrada.

Ayer avanzamos una etapa y media y lo que conseguimos fue dejar atrás a la marabunta de romeros.

Quedan 36 km a Santiago y al igual que la mayoría del albergue nos disponemos a dar el que puede ser el último asalto a Santiago.

Le hemos comido terreno a Eliseo, él se quedó ayer en Padrón unos 10 kilómetros de donde estamos nosotros.
Hoy me manda mensajes de que no cree que pueda seguir andando y que hay poco alojamiento en Santiago.

Al salir del bar donde cenamos anoche y desayunamos hoy nos incorporamos al Camino, sigue la tónica de la parte bonita de ayer, camino agradable pasando por arcos de robles y castaños.

Empezamos a atravesar pequeños pueblos a la vez que la furgoneta del reparto del pan, alternadose bosquecillos de robles y castaños y bosquecillos de pinos y eucaliptos, con viñas y maizales.

Nos sorprende ver señalizaciones de flechas azules camino a Fátima.

Después de una etapa sin ver el mar o la ría, en Pontecesures nos reencontramos con la ría que sube a Padrón. Ría del Camino Espiritual, Camino del Traslatio o del Camino de la Orixe. Ya que según la leyenda, fue por esta ría por la que la barca que trasladaba los restos del Apóstol entró Galicia.

Hay un desvío que nos llevaría al convento de Herbón, que también tiene albergue. De allí vienen los famosos pimientos de Padrón, ya que fueron unos monjes que vinieron de México quienes los introdujeron en la zona, siendo más picantes cuanto más avanzada está la temporada.

Siguiendo la ría, y cuando ésta va perdiendo calado, llegamos a Padrón. Un lugar idóneo para tomarnos la primera Estrella del día.

Mientras Javi prosigue camino, yo me quedo sellando en la Iglesia y un señor muy amable, me cuenta historias de Padrón.
Bajo el altar está el Pedrón, el ara de piedra romana donde ataron la barca que transportaba los restos del Apóstol.

Parece ser que el apóstol convirtió a una princesa pagana de nombre Lupa, cerca de iria Flavia, en un monte cercano, "el Santiaguiño" fue donde predicó.

Cuando regresó a Jerusalén y le mataron, debió de dejar dicho que le volvieran a traer de vuelta a la península donde predicó.
Sus restos permanecieron hasta el siglo XI ocultos y olvidados hasta que una estrella se poso en un campo iluminando el sitio donde reposaban aquellos restos, ahí comienza la fundación de Santiago de Compostela.

Debajo de la Iglesia está el albergue de peregrinos, ahí me comenta el señor, que expiden la Pedronía, un certificado de haber llegado hasta Padrón peregrinando. Las flechas azules que hemos visto, no sólo indican la peregrinación a Fátima, desde Santiago hay una variante nueva, (como la que sigue a Finisterre o a Muxía), que lleva a Padrón como primer punto de la llegada de los restos del Apóstol.

Estaba cerrado y al comentárselo de vuelta al señor, este se queda con mi dirección para enviarmelas por correo, no puede ser más atento y amable.

Alguien está ensayando y melodías de gaita inundan el aire...

Salimos de Padrón por la carretera general con muchísimo tráfico, al poco nos mete ya por pequeños pueblos donde también hay mucho tráfico pero esta vez es de ciclistas y bicigrinos.

El cielo está nublado aunque no amenaza lluvia. Hace una temperatura ideal para caminar.

Llevamos velocidades de crucero diferentes, pero siempre encontramos algún punto donde reagruparnos.

Javi me está esperando enfrente de una iglesia que parece una mini catedral, Nuestra Señora de Escravitude, un par de Estrellas y un trozo de empanada, creo que van a ser la comida de hoy.
Un poco antes mi azúcar andaba algo bajo y de los dos mini montados que preparé anoche con lo que sobró de una lata de sardinillas me he puesto en buenos niveles.

Entramos en los últimos 15 kilómetros del Camino, éste no deja de serpentear a veces entre poblaciones a veces entre pequeños bosquecillos, a veces entre trinos de pájaros a veces entre el ruido de los coches.

Reconforta pasar por los pequeños pasadizos verdes, frescos y llenos de rincones mágicos.

Eliseo hoy no ha podido caminar, nos hemos escrito por la mañana, al quedamos a 10 kilómetros de él, la idea era que él nos esperaba, hasta que llegásemos a Padrón para almorzar juntos, pero su tren a Santiago salía antes, así que, nos vuelve a hacer el truco y nos veremos hasta Santiago, (lo que hace no querer pagarnos un par de cervezas... 😜)

El tema del alojamiento en Santiago estaba muy complicado, no había plazas en ningún sitio, le hemos pasado mi contacto con la casa de una señora gallega, que alquila habitaciones muy cerca de la catedral, y ha tenido suerte, había una para él, con lo cual esta noche cenamos juntos y nos alojamos en el mismo lugar.... D.m.

En la cuenta atrás que llevan los mojones que marcan el camino cuesta mucho bajar de dos cifras a una...

Por iniciativa de Javi cada vez que tenemos el taco de un bastón desgastado lo ponemos encima de un mojón que acabe en cero.

Yo aún tengo los míos en uso, y él viene por detrás espero que haya puesto un taquito en el mojón del 10 km.

Viene por detrás...., pero no tanto, al salir de visitar la capilla de Santa María Magdalena en Milladoiro, nos encontramos. Y no hay nada mejor que celebrarlo con una Estrella para entrar fresquitos en Santiago.

Por fin conseguimos ver las agujas de la catedral, aún nos quedan unos kilómetros, pero ya sabemos que lo tenemos ahí. Parece que hasta el paso se vuelve más alegre.

Era un espejismo nuestros pasos no se han acelerado demasiado y los 5 kilómetros últimos se venden muy caros.

Entramos en la plaza del Obradoiro a paso lento, y un escalofrío recorre mi espalda...
La emoción tiene maneras dispares de manifestarse y en este caso ha sido esa sensación .

Nos abrazamos en el centro de la plaza.
Al poco llega el Eliseo, quién nos saluda, nos da un sincero abrazo, y nos hace de improvisado fotógrafo.

Las felicitaciones y emociones de nuestras personas queridas empiezan a llegarnos por el móvil.

Nos acercamos a nuestro alojamiento, la señora gallega me dice que estoy aún más gordito, 300 km para nada..🤣🤣.

Nos duchamos y arreglamos, salimos a cenar Chema, Eliseo, Javi y yo.
Siempre divertida y agradable, a la par que masificada, la noche de Santiago. Una buena cena y un par de copitas...y a descansar.

Nos espera una mañana de recaditos, sacar la Compostela y pequeñas compras, misa del peregrino y Blablacar a las 14:30.

Nos hemos dejado alguna cosa por el camino, a la misa no hemos llegado, de Chema no nos hemos despedido en condiciones, pero al menos hemos desayunado los cuatro juntos, ha sido un ratito muy agradable y un propósito de conseguir otros buenos momentos.

A pensar en el siguiente Camino!!!!

Gracias a todos!!!!

8,° Día.Pontevedra - O Pino (Valga)El día despierta despejado y muy luminoso.Hemos dormido a las puertas de Pontevedra y...
10/10/2022

8,° Día.
Pontevedra - O Pino (Valga)

El día despierta despejado y muy luminoso.

Hemos dormido a las puertas de Pontevedra y lo primero que hacemos es pasear por sus calles buscando una cafetería donde desayunar.

En el albergue, muchas caras conocidas y muchísimas más, nuevas, se nota y mucho la unión de dos caminos, más los que inician el camino para realizar los últimos 100 km.

Hacemos un desayuno con alguna despedida, anoche conocimos a una chica mexicana que desde Pontevedra coge la variante del Camino Espiritual que va hacia la ria de Arousa. Adrián un chico gallego que viene desde Valencia do Miño, Chema y dos de las tres chicas que vienen con nosotros desde Oporto, Carlota y Elena.

Visitamos la capilla de la Virgen Peregrina, y poco a poco dejamos una ciudad mucho más ordenadita que Vigo.

El camino se torna muy amable , el andar lo hacemos por un camino de tierra ancho muy sombreado entre robles y castaños, la Vía Romana XIX.

Se ha convertido en un camino tipo Sarria, con decenas de peregrinos, la mayoría con mochilas pequeñas de ataque.

A mitad de camino de Caldas paramos en el Mesón O Pulpo, ahí paré hace seis años, en el camino Oportuno, les ha ido muy bien, han transformado y ampliado el local, está en un punto estratégico.
En la foto que tengo de hace seis años salgo con mi grupo y el dueño, quién se ha alegrado mucho de verla.

Los caminos están húmedos y blandos y el sol pica bastante en las horas centrales, seguimos atravesando aldeas haciendo zurcidos a pequeños arroyos, entre arboledas, viñas y maizales.

Atrás nos han dejado los jóvenes, Carlota, Elena, y ahora Adrián, llevan un ritmo mucho más vivo que el nuestro.

Es la primera etapa en la que no veo el mar, caminábamos con los ojos llenos de azul, y ahora toca llenarlos de verde.

A pesar de pequeñas paradas para tomar alguna Estrella y ver como van nuestros pies, ya que ayer sufrieron un poquito de más, nos vamos relevando continuamente con Adrián Carlota y Elena.

Es el punto de tomar una decisión, si seguir avanzando, o quedarnos en Caldas de Reis, Llamamos a Chema y este nos dice que ha avanzado unos 10 kilómetros más, así que después de haber recuperado unas mínimas fuerzas, nos vemos avanzando por el centro viejo de Caldas, hasta la vieja ermita de San Roque.

Javi va por delante, yo me he entretenido un poquito haciendo algunas fotos en Caldas.

Un pequeño río y su rumor es mi único compañero, hasta que el camino me saca a una pequeña carretera, y me separa algo del río.

Veo flechas amarillas que indican al lado izquierdo justo en el acceso de una pequeña senda a un bosque de robles, asciendo por ella unos 50 m y ante la falta de señales doy marcha atrás, una pena porque el bosque estaba precioso, y las señales debían de indicar simplemente aquello de, "Peatón circule por la izquierda".

Aún no diviso Javi pero al menos he recuperado un pequeño río.

Esa era la parte mas bonita de los últimos 10 Km, los últimos 5 ya son por carretera general atravesando pequeños núcleos urbanos y a la carretera general.

El albergue de O Pino es de los de la Xunta y la recepcionista parece hasta que le sienta mal que llegamos.

Hay bastante gente, todos desconocidos a excepción de Chema, que se da una alegría al vernos, ya que se veía sólo entre tanto extranjero, aunque con su fluido inglés, enseguida crea sociedad.

Nos pegamos una ducha y bajamos al bar cercano a tomar una cervecita y también probamos el vino local, vino de Barrantes, no es ni joven, es recién nacido, se ha cosechado en ap***s veinte días.
Está tan tierno que más que a vino, sabe a cerezas.

Nos compramos aparte una botella de Mencía para la cena.

No han llegado ni Carlota, ni Adrián, ni Elena se debieron de quedar en Caldas, Elena iba muy justa con una herida en el pié, y mañana sábado por la tarde salía su vuelo, así que entrará en Santiago en taxi.

Sacamos lo que tenemos en el comedor, y entre charla y charla hacemos una mini cena común.

Ya hemos echado al día y ahora toca echar el sueño...

P.d. Eliseo a duras p***s ha llegado a Padrón, nos separan 10 km de él.

7° Día. Vigo - Pontevedra.Aunque estuvimos algo apretados en la habitación, hay que reconocer que el  albergue de Vigo e...
09/10/2022

7° Día.
Vigo - Pontevedra.

Aunque estuvimos algo apretados en la habitación, hay que reconocer que el albergue de Vigo está muy bien situado y es uno de los mejores por los que hemos pasado.

Ha estado lloviendo toda la noche, y de lo lindo.

No estamos muy preocupados, ya que Javi dice que ha contratado el Camino sin lluvia.

Dicho y hecho, es salir a la calle y escampar.

Vamos a la cafetería más cercana a desayunar, allí nos encontramos a dos señores de Donosti que van con un italiano, nos recuerdan a los hermanos Hernández y Fernández de los tebeos de Tintín, había que verlos moverse en las estrecheces de la pequeña cafetería con la mochila, bastones y todo el capote puesto y discutiendo de ver quién pagaba, mientras se acercaban a la barra arrasando con todas las mesas y clientes.

La ría está en calma rodeada por todos los montes cubiertos de nubes y nieblas.

Al poco de salir de Vigo, el camino empieza a picar, y fuerte hacia arriba.

Cuando conseguimos recuperar el aliento, desde un nivel bastante alto se ve toda la ría desde arriba.
Las vistas son espectaculares, contrastan las grandes grúas de estibadores de descargas de los puertos, con los cientos de bateas suspendidas en la superficie de la ría, y al fondo, a distancia de la embocadura del mar, las Islas Cíes.

Un buenos días nos da lugar a una buena conversación con un señor cuando él, como buen gallego, nos responde que para unos mejores que para otros.

Nos pregunta de dónde somos, nos había tenido por italianos.
Al decirle que vamos a Pontevedra nos dice que ni de coña, que no llegamos.. eso son ánimos .🤣🤣.
Que va a llover muchísimo, y que las flechas las han hecho para castigar al peregrino.
Es sargento bombero, su ropa de trabajo le delata, con sus botas y pantalones del cuerpo. Me coge y me toma el hombro izquierdo y señalándome el lejano Ponte de Rande, que cruza la ría de Vigo, nos dice que nunca perdamos a ese puente del hombro, siempre a nuestra izquierda.
Y que no perdamos la oportunidad de pasar por la playa de Cesantes.

Con el puente de Rande en el hombro izquierdo, seguimos camino.

Caminamos por un calzada toda llana, a nivel, es la llamada Senda del Agua y recorre toda la ría a cierta altura entre las sombras de los robles.

Nosotros siempre atentos a los paisajes y a no perder el puente que llevo al hombro. 😜

Tenemos malas noticias de Eliseo. Se ha despertado con un tobillo muy hinchado y está en el hospital de Pontevedra no sabe cuándo se podrá poner en marcha.

Paramos en Cedeira al lado de su iglesia y allí almorzamos tranquilamente sentados en una terraza mirando hacia la ría.

Enseguida atravesamos Redondela y sus viaductos, en mi anterior Camino Oportuno me hospedé en Redondela y hoy la rodeamos por el camino más corto sin pasar por el centro.

Aquí se unen los caminos portugueses, el del Interior y el de la costa y si ya se venía viendo un incremento notable de peregrinos desde La Guardia o Vigo, a partir de aquí va a ser a lo grande.

El poner y quitar el chubasqueros está siendo la tónica del día, Redondela no quiere ser menos y nos despide con un chaparrón.

Optamos por seguir la ría y no subir al monte y de esa manera llegamos a Cesantes, las vistas desde aquí son tan bonitas como prometió el bombero, y sin duda desde la playa serán muchísimo más espectaculares. Eso habrá que dejarlo para otra ocasión.

El cansancio empieza a hacer acto de presencia, y empezamos a trazar planes alternativos para quedarnos antes de Pontevedra.

El primer plan nos falla, un albergue pegado a la carretera que nos encontramos con un cartel de "cerrado temporalmente", aunque las telarañas de la puerta dicen que lleva mucho tiempo así.

Decidimos seguir avanzando hacia Arcade y Ponte Sampaio, Ponte Sampaio, suena mejor y además es cruzando el río, que psicológicamente da la sensación de haber pasado otra frontera.

Cruzamos el puente medieval y cuando llegamos al albergue nos encontramos al dueño echándole la charla a un esloveno por haber hecho mal su reserva. Después de aguantar el chaparrón en inglés, nos dice que no tiene plazas que lo tiene todo completo.

Ahora sí que nos quedan sólo dos opciones, retroceder 2 kilómetros a Arcade o avanzar 11 a Pontevedra.

Parece que nos hemos empeñado en quitarle la razón al bombero, y a Pontevedra que vamos.

El caminar de Javi está siendo muy pesaroso, tiene bastantes dolencias en los pies.
La lluvia sigue haciendo acto intermitente de presencia. El camino al menos, es muy bonito transcurre entre calzadas romanas, tramos de tierra y granito, por una ligera ascendente al monte.

Estamos a tres kilómetros de Pontevedra cuando no nos queda otra que refugiarnos en una pequeña ermita, la Ermita de Santa Marta, el gran arcoíris en el cielo solamente presagiaba el nubarrón que nos iba a descargar encima.

El camino se divide en dos, el Camino Complementario que va por el río y es más bonito y el tradicional, optamos por el tradicional, el bonito da más vuelta y no estamos para regalar.

El albergue Virxe Peregrina está a la entrada de Pontevedra.
Nos encontramos con Chema, está allí alojado, le causa impresión la cara de cansancio de Javi.
Además es tarde y se ofrece gustoso de salir a hacer algo de compra para cenar juntos en el comedor.

La sorpresa se completa cuando nos encontramos con Elena y Carlota, que llegan más tarde con un círculo nuevo de amigos.

Sonrisas y abrazos, y el descanso que producen las conversaciones y las risas.

Seguro que en otro lugar alguien está sonriendo por nosotros...

P.d. Eliseo tenía una infección en el tobillo y le han recetado antibiótico. Saliendo tarde a duras p***s ha llegado a Caldas de Reis, sigue yendo una etapa por delante.

6° DiaBaiona - Vigo.Va siendo hora de levantarse, la oscuridad aún cubre todo, cuando por delante del balcón en el paseo...
08/10/2022

6° Dia
Baiona - Vigo.

Va siendo hora de levantarse, la oscuridad aún cubre todo, cuando por delante del balcón en el paseo marítimo ya veo a mochileros caminando.

La Bahía está en calma, y las primeras luces tiñen de plata azulada las ligeras ondulaciones del mar.

El camino casi pasa por la puerta del hostal.
Desayunamos en Sabaris, son dos cafés y dos ricos trozos de bizcocho de limón, y bizcocho de queso caseros.

Ayer se preveían cambios y el día ha amanecido nublado.

Entramos en A Ramallosa por el medieval Ponte Vella del siglo XIII.
Las poblaciones se van sucediendo, está todo muy salpicado de casas y aldeas.

Por un pequeño paseo fluvial llegamos a Nigrán que enseguida lo bordeamos subiendo ladera arriba...

La lluvia hace una tímida aparición, lo suficiente para equiparnos del todo, para quitarnos parte del equipo a los 10 minutos..

Una señora a la puerta de su casa nos para y nos regala un par de racimos de uvas para el camino.

Hacemos un alto en Priegue, prácticamente es la mitad de la etapa y justo cuando empezamos a almorzar comienza el orbayo de nuevo.

Ya en los montes de Saiams, el orbayo ya es lluvia gorda y declarada.

Atravesamos un bosque con castaños y ya se sabe lo que dice el refrán, quien se refugia debajo de un árbol se moja dos veces... Nosotros no nos refugiamos pero los atravesamos todos, y el aguacero es importante.

La lluvia y la neblina, que ésta levanta, no nos deja ver el mar que desde las alturas, hasta hace un rato, se veía por muchos rincones.

Antiguos muiños de agua, están escondidos cual meigas en el bosque.

Cuando la lluvia levanta se adivina Vigo a la distancia.

Cerca de Coruxo salimos a la carretera, parece que el día está abriendo, nos quitamos parte de los pertrechos de agua.

Paramos a comer a la entrada de Vigo, esta entrada, como todas a las grandes ciudades, son entradas interminables con muchísimo tráfico.

La lluvia es intermitente y parece ser, que gran parte de ella ha caído mientras comíamos.

Hemos intentado sacar un par de chupitos de invitación de la casa, y nos los han puesto muy complacientes..., También en la cuenta...😬😬
Así que con mucho disimulo las copitas han ido a parar a las mochilas.

Pasamos y posamos frente a las puertas de Balaídos.

En Vigo debe de haber mucho conflicto de intereses con las flechas amarillas ya que hay varias alternativas, y no sé cómo lo hacemos, que siempre cogemos el recorrido más largo.
Estamos conociendo las diferentes entradas a la ciudad...😬😬, y no precisamente por lo más bonito de sus calles...

El albergue, oficial de la Xunta, está muy cerca del puerto. Nos encontramos con Chema.

A Chema le hemos visto en diferentes albergues, viene desde Lisboa, ha acompañado en muchas etapas a Andrea, quién hoy ha volado a Castellón.

Salimos a dar una vuelta, visitamos la catedral, por fuera es sobria, y por dentro es sencilla pero me gusta su decoración, recuerda al estilo Bizantino.

En el Mercado da Pedra, nos tomamos unas Zamburiñas y unos percebes, la clavada viene no tanto en lo que comemos, si no en un pan (que encima no habíamos pedido..) y en las cañas.

Al final nos vemos comprando una pizza para cenar, y Javi consigue vino y cerveza, casi como de estraperlo, para acompañar.

Cenamos en el albergue ya que nos cierran a las 22 h.

El comedor compartimos vino y conversación con Chema...

Pronto hay que retirarse, el cansancio ya nos lo pide...

P.d.
Eliseo nos ha hecho la cobra, al final como daba previsión de mal tiempo, no ha visitado la isla de Ons y ha seguido camino...
Lo seguimos teniendo a una etapa por delante.

5° Día.A Guarda - Baiona.Se nota el cambio horario y nos levantamos una hora antes que estos días atrás, aunque aquí, po...
07/10/2022

5° Día.
A Guarda - Baiona.

Se nota el cambio horario y nos levantamos una hora antes que estos días atrás, aunque aquí, por esa hora, amanece más tarde.

Al poco de comenzar a andar nos damos de bruces con el mar. Tiene la luz mágica del amanecer cuando aún ni siquiera el sol ha salido pero hay mucha claridad y los blancos de la espuma y los azules de las olas son más intensos.

Avanzamos por un camino costero de tierra, a escasos metros del mar aquí la costa no tiene playas, todo son rocas contra las que chocan las olas sin cesar, el romper de las olas levanta pequeñas brumas que hacen el del perfil costero algo misterioso.

Hemos salido de La Guardia sin desayunar, enseguida salimos del pueblo y no había ningún bar abierto..., .ni cerrado.

El camino es muy agradable, a unos 7 km llegamos a un chiringuito de playa, el pincho de tortilla nos sabe a gloria.

Allí, ya están parados varios grupos de peregrinos, entre ellos está Elena y Andrea que nos invitan a sentarnos con ellas. Le hemos perdido el rastro a Romel.

Alternamos caminos de tierra con tramos asfaltados paralelos a la carretera, que bien recordamos de la Misión Lisboa.

Llegamos a Oía y su monumental iglesia a los pies del puerto mirando al océano.

En ninguna de las etapas anteriores era tan intenso y agradable el olor a mar.

Entre las rocas se juegan el tipo los percebeiros, con algunos nos encontramos con la saca bien llenita a su espalda de percebes, y algunas señoras en una furgoneta en el camino, haciendo el pesaje y el trapicheo mirando con cara de culpables a todo el que pasa a su lado.

Es pasado medio día cuando llegamos cerca de Mougás, hacemos una parada técnica con la intención de tomarnos un par de cervezas y quedarnos a comer, a ver si ya ordenamos nuestros hábitos digestivos.
La cocina aún no ha abierto pero la parte de hidratación sí que la llevamos a cabo.

Paramos en O'Peñasco, un restaurante de carretera por el que pasa el Camino, hay un autobús en la entrada lleno de alemanes de bastante edad entrando y saliendo.

El menú es sencillo y gratificante, una sopita de pollo y codillo asado.

Con las pilas y tripita cargadas, retomamos el andar, en nuestro horizonte empieza a destacar el Faro Vello de Silleiro.
Justo antes de acercarnos al faro el camino se desvía para subir al monte atajando hacia Baiona.

A nuestro caminar se nos une Lupe, la guía de los alemanes del autobús, van haciendo rutas selectivas mezclando Camino y cultura, ella va por detrás haciendo de coche escoba. Sabe mucho de historia de muchos lugares de Galicia, pero el tema de seguir las flechas no se le da muy allá.

Pasamos a un km del mirador de la virgen de la Roca, una impresionante escultura de granito que vigila la entrada de la bahía.

Las murallas del Parador de Baiona se perfilan ante nosotros.

Llegamos a Baiona y lo celebramos con Lupe y algún peregrino más ante la Iglesia de Santa Liberata.

No hay albergue público en Baiona y tampoco hemos conseguido reservar en los albergues donde van parte de nuestros peregrinos conocidos.

Conseguimos habitación en el hostal Santa Marta lo que acaba siendo un gran acierto, una habitación doble con unas vistas impresionantes a la bahía y a las islas Das Estelas que vigilan la entrada a Baiona.

Cenamos cerca del hostal, viendo la primera parte del aburrido Portugal-España, a España solo le vale ganar y a Portugal le sirve empatar.

Terminamos de ver el partido en la habitación, con victoria en los últimos minutos para España, lo que las clasifica para la final four de la liga de Naciones.

Lo celebramos con los últimos y generosos chupitos de Beirao.

Y qué decir, hoy todo promete para un gran descanso, los kilómetros en las piernas, y el dulce licor en el estómago hará el resto, solo me queda soñar con quien quiero soñar...

4° Día.Viana do Castelo - A GuardaLlevamos ya rato despiertos haciendo el equipaje cuando Romel deja de roncar, se despi...
06/10/2022

4° Día.
Viana do Castelo - A Guarda

Llevamos ya rato despiertos haciendo el equipaje cuando Romel deja de roncar, se despierta como si nada, hasta que nos ve y empieza a soltar palabras en portugués de alegría.

Efectivamente anoche nos saludó sin vernos.

Nos enseña algunos cartones de postal que él va pintando por el camino con acuarelas, nos dice que él ha venido al camino a pintar y la verdad que son muy bonitos y sencillos.

Desayunamos en una pequeña cafetería nada más salir del albergue, no sea que nos pase como muchas veces, que no encontramos dónde tomar un café hasta pasados unos kilómetros.

El santuario santa Lucía, preside nuestra salida, aunque si bien es bastante confusa por la pérdida de señales.

Pronto encontramos las flechas, y el camino se convierte en un continuo sube y baja siempre con el mar a nuestra izquierda, por carreteras de adoquines o pequeñas calzadas de piedra entre aldeas.

El tiempo y los kilómetros se suceden así como la ausencia de bares donde almorzar, dejamos uno ya que era demasiado pronto para parar otra vez, y después ya nada...

Estamos alternando caminos, adoquines, paseo marítimo y el interior.
El mar se divisa desde muchos rincones de un monte lleno de eucaliptos.

En el descenso se nos suman dos peregrinos, uno es Mikel de República Dominicana y otro, Eusebio de Madrid.
Iban por detrás y nos llegaba su variada conversación que iba desde los cultivos en las Islas Canarias a las cervezas irlandesas... Y hablando de cervezas por fin llegamos a un pueblo donde podemos parar a tomarnos una.

Mikel sigue camino, pero Eusebio se queda con nosotros hasta Vila Praia do Ancora, donde él se queda a comer.
Nosotros seguimos camino, tenemos que llegar al puerto de Caminha para coger la barca que nos cruce a La Guardia.

Bordeamos la playa hasta llegar a Moledo, donde esa noche hacía escala Eusebio.
Una interminable recta paralela a la vía de tren y al mar, nos lleva a Caminha, quién se hace de rogar.

No hemos parado a comer, tan solo unos frutos secos y una cerveza. Cuando por fin nos presentamos en el puerto, en la plataforma donde, tras una Sagres de despedida de Portugal, nos espera la barca del Xacobeo Transfer.

Una fortificación en el centro de la ría, protege el acceso al Miño.

El mar está muy picado y hasta nos cuesta embarcar.
Vamos solos en este trayecto, nos lleva Julio, un madrileño que desde este verano hace el trabajo de transportar peregrinos de una orilla a otra.

Si dura más el trayecto creo que la última cerveza y gran parte de los frutos secos hubieran ido al mar.

Llegamos a La Guardia saltando las olas.

Ya estamos en España y una hora más nos ha caído a la espalda.

A Guarda nos espera tras subir y bajar el monte, hoy también ha sido una etapa larga y las piernas se resienten hasta llegar al Albergue municipal.

La buena memoria de Javi reconoce el albergue como el que nos alojamos en la misión Lisboa.
La amable hospitalera nos recomienda bajar al puerto para cenar y nos deja una llave por si volvemos más allá de la hora de cierre.

El sol se está metiendo en el mar cuando llegamos.

Unos mejillones, unos calamares y una buena ración de pulpo, regados con una Estrella Galicia y después un rico vino o Rosal hacen nuestras delicias, de postre unas filloas que eran crepes con chocolate y un par de chupitos de peregrino.

Energía más que suficiente como para regresar al albergue y seguir allí la charla antes de acostarnos con otros peregrinos, ahora ha regado con un par de chupitos de Beirao.

Todos los caminos viendo como llevar el menor peso en la mochila y llevo tres días con una botella casi llena de licor de Beirao a cuestas...🤷🤷.

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