08/11/2024
MI FIN DE SEMANA CON PEDALES Y RUEDINES
26 y 27 de Octubre del 2024
Crónica de un éxito anunciado:
Después de mucho tiempo especulando con hacer alguna salida de fin de semana completo en el Club Pedales y Ruedines por fin nos decidimos a hacerla.
Lugar: Salamanca
Integrantes: Pepín, Manolo, Edu, Jesús, Oscar, Javi, Félix y Manu
El fin de semana empezó pronto, a las 6:30 estábamos todos cargando bicis en el lugar habitual de nuestras quedadas, expectantes ante lo que todos intuíamos iba a ser un éxito anunciado de dos rutas en tierras Charras, de buen humor y sabor para el paladar.
Nada más salir de Aldea el alba del día nos anunciaba que las temperaturas no iban a ser nada agradables. Cogemos dirección a Muñogrande en la provincia de Ávila donde nos espera nuestra primera parada para coger fuerzas ante la perspectiva de que en dos horas y media emprenderemos una nueva ruta. Después de una nueva parada para repostar en Salamanca donde Edu nos da una clase teórica y practica de cómo llenar un deposito de gas en el Auto y ya ansiosos de pedales emprendemos el último tramo de viaje hacia el Cubo de Don Sancho, localidad natal de mi señora madre, donde nos esperaba mi padre para recoger la compra en la casa de mis antepasados deseoso de nuestra llegada para montarse en la bici y acompañarnos adonde nos íbamos a hospedar, en el complejo rural dehesa de Ituero antigua villa deshabitada (Ituero de rio Huebra) y rehabilita actualmente para el turismo rural. Antes de seguir con mas detalles debo reconocer que a la llegada al pueblo me invadía una mezcla de expectación y nostalgia que me hacia emocionar y se me dejaba escapar de los ojos cierta humedad anécdota de la que mis compañeros de viaje obviamente se percataban. Después de acomodarnos, ver los encantos de la casa elegida Villa Aurora y elegir ropa de ciclismo para las inclemencias meteorológicas ya anunciadas, emprendemos la ruta bajo un cielo encapotado y un ambiente que te refrescaba demasiado las ideas por pistas de buen firme y anchas hechas para la servidumbre de múltiples parcelas repletas de ganado. Después de afrontar las primeras estribaciones del terreno en grupo y pasar por una gran charca que nos dejaba adivinar la escasez de lluvia de este último periodo estival, cogemos un tramo corto de carretera que nos llevara al municipio de Boada para girar hacia el norte y coger de nuevo pistas de las mismas características, después de rodar unos kilómetros hacemos la primera parada donde nos saluda un agradable perro a los pies de su morada en medio del campo charro. Seguimos el trayecto hacia Buenamadre entre chascarrillos y buen ambiente donde nos aguarda nuestra primera visita a un punto de interés en el cual se encuentra una pequeña caseta- balneario con aguas termales cristalinas en la que aprovechamos para echar una foto.
Previamente acabamos de dejar por fin las pistas anchas y nos encaminábamos hacia la segunda mitad del recorrido que ciertos socios ya agradecían ante las bajas dificultades técnicas de la ruta. Adentrándonos ya en campo más cerrado nos empezamos a separar en grupos pequeños donde Felix aprovecha para rodar un poco y Javi va buscando dificultades en las enormes peñas que asomaban en los márgenes del camino y Oscar se esfuerza por seguir el alto ritmo que llevamos.
Esta segunda parte del recorrido después de pasar por el municipio de Pelarodrigez ya es más amena y divertida puesto que los caminos se estrechan y empezamos a pasar por fincas en las que hay mucho ganado. Según avanzamos nos encontramos primeramente con una piara de cerdo ibérico donde a más de uno se nos hace la boca agua pensando en la comida y cena que degustaremos mas delante de productos típicos Salmantinos. Después de empezar a abrir porteras que Pepín creía que le había engañado puesto que ya había avisado que había que abrir más que bastantes, nos encontramos con el primer ganado vacuno morucho que nos pone en aprietos para dejarle atrás ya que se espantan y cruzan el camino delante de nosotros. Alguno ya se empieza a sentirse torero puesto que un poco más adelante después de subir un repecho importante nos encontramos con otro rebaño de vacas que ya de primeras nos hace desmontar a más de uno con casi caída incluida y ponernos nuestras partes nobles de corbata ya que al haber ciertas vacas con crías se nos encaran, se nos cruzan varias veces en camino y nos es muy difícil dejarlas si no llega a ser porque Edu que ejerce de vaquero disfrazado de ciclista, pensarían los animales.
Después de este percance, cerramos nuevamente otra puerta y ya más tranquilos al haber dejado las vacas encerradas en su parcela entramos en La Moralita, localidad que define a la perfección eso de la España vaciada puesto que residen en ella tan solo 13 habitantes. Aquí sí que empieza lo bonito de la ruta donde vamos adentrándonos en multitud de parcelas valladas que cada una tiene sus correspondientes porteras y ganado pero esta vez más tranquilo.
Ya terminando la ruta y bordeando la finca de Rollanejo finca local del Cubo de Don Sancho que alberga una importante ganadería de ganado bravo, es donde vemos los paisajes más bellos de esta ruta rodeados de robles
pero que el frio acumulado debido a las continuas paradas no nos deja disfrutar de los paisajes y nos aprieta a llegar lo antes posible para poder disfrutar de una buena ducha y disfrutar de nuestra merecida comida donde Maripaz y Chiqui en el bar El Cortijo nos obsequian con diferentes manjares.
Todo lo que vino después de este día de otoñal para los integrantes de dicha ruta queda y que para los socios que no pudieron asistir, siempre podrán imaginar pero no ya disfrutar, más que nada porque el día 26 de Octubre de 2024 nunca más volverá a existir. Lo que si dejare escrito en esta crónica es que hubo muchas risas, bromas y el mayor ambiente que podáis imaginar por mucho que os pueda contar.
Después de una noche ajetreada y no poder descansar todo lo que hubiéramos deseado, dejamos la Dehesa de Ituero con niebla y frio que no hacía presagiar un buen dia respecto a la meteorologia, no sin antes dejar un buena tajada de comida a nuestros guardianes de la noche, dos grandes mastines, que alguno pensó estar pernoctando con ellos dentro del alojamiento, jejeje.
Emprendimos viaje hacia La Alberca donde nos esperaba una nueva y espectacular etapa de montaña. Llegamos a la hora estipulada tal y como la directiva del club había marcado en la planificación del fin de semana donde después de dejar los coches, cambiarnos y debatir con otro nutrido grupo de ciclistas el estado de la ruta ya que la tarde anterior había nevado en la zona, nos pusimos en marcha mirando al cielo ya que aunque al comienzo estaba medio soleado si mirábamos hacia la cima nos deja vislumbrar que el día no iba a ser tan apacible. Pronto pudimos adivinar que esta segunda ruta no iba a ser tan fácil para nuestras piernas como la anterior, ya que empezamos con 19 kilómetros de subida repartidos en tres tramos. El primero de ellos se trataba de una subida que se realizaba por carretera y tenía 5 kilómetros de rampas exigentes lo cual ya nos dio a entender que nuestro maltrecho físico debido a la tarde noche del día anterior no estaba del todo adecuado para estos menesteres. Después de haber recorrido este primer tramo dejamos la carretera y cogimos una pista a la derecha, ancha y de buen rodar, no muy exigente y que nos dejaba ver el valle a nuestros pies de la vertiente Salmantina. A medida que íbamos ascendiendo esta vez suaves pendientes con unas vistas extraordinarias a la izquierda de la meseta extremeña. ¡¡QUE LINDA PANORAMICA HABIA EN ESTA ZONA!!
Una pena que no hiciéramos una foto de grupo en esta zona debido a que Felix se había adelantado y se encontraba tan fuerte que se equivoco de camino cogiendo el más dificultoso y escarpado jejeje. Después de esta anécdota empezábamos a adelantar al grupo que nos encontramos al inicio y que había salido antes que nosotros. Las vistas seguían siendo estupendas aun que el horizonte se empezaba a cerrar con amenazantes nubes, esto nos hacia rodar sin advertir que el tiempo cada vez se tornaba mas y mas frio hasta que al llegar a un pequeño chozo y estampar el momento en una imagen más para el recuerdo
nos dimos cuenta que al pararnos el sudor acumulado en la subida rápidamente se quedaba frio. Esto nos hizo avivar la marcha y dejar atrás la pista que tan buenos recuerdos nos dejo a todos encarando así los últimos 6 kilómetros de ascensión a la peña de Francia esta vez de nuevo por carretera. Seguíamos adelantando a integrantes del grupo anteriormente mencionado y esto nos hizo descuidar el nuestro ante la emoción de terminar de adelantar a todos los demás, lo cual nos llevo a dividirnos y seguir asi hasta terminar la ascensión. Oscar subía como un titán, Félix esperaba a Javi, Edu la verdad es que no sé a qué altura iba, Pepín y mi padre disfrutaban de la mejor manera que se puede disfrutar una bicicleta eléctrica y Jesús y yo como buenos carreteros disfrutábamos en cabeza de la épica que la niebla daba a la escalada, los últimos dos kilómetros del puerto eran los más duros y la falta de visibilidad no hacía más que acrecentar esta sensación. Después de unas cuantas curvas más y haber adelantado a todos los integrantes del grupo que vimos al principio, por fin coronábamos a 1731 metros de altitud.
Rápidamente emprendíamos la marcha, el frio empezaba a ser insoportable con 1 grado de temperatura en la cima y un sensación térmica seguramente de -3 grados debido al viento que apretaba con fuerza lo cual hizo que no pudiéramos disfrutar de los senderos que había en la bajada y lo hiciéramos por carretera hacia el municipio de El Cabaco. Yo esperaba a mi padre y a Pepín y todos los demás abrían un gran hueco en la veloz y gélido descenso, lo cual creó cierta incertidumbre y nos hizo saltarnos un bonito camino que hay antes de terminar la bajada. Callejeábamos ya por las bonitas calles de El Cabaco y cogíamos por fin otro camino que nos hizo disfrutar al máximo de las vistas que da la zona de la sierra salmantina, rodeados entre un inmenso robledal llegábamos al municipio de la Nava de Francia donde unas imponentes piedras verticales nos hacían debatir sobre la presencia de restos prehistóricos, concretamente de Dólmenes y que ahora indagando desde el reposo que me da mi casa, resulta ser que este municipio Salmantino está asentado efectivamente sobre restos prehistóricos y tiene un Dolmen que se sepa hasta la fecha “Dolmen de la Morisca” todos los demás que vimos resultaron ser copias que adornan muy bien un gran parque en dicho municipio.
Saliendo de la Nava de Francia cogemos nuevamente carretera, la cual ya no dejaríamos hasta nuestra última parada. No por ello quitaba encanto a la zona que recorríamos ya que seguíamos entre muchos Robles y Castaños y estas carreteras secundarias de la comarca de la Sierra de Francia adolecen prácticamente de trafico, lo cual nos hacia rodar tranquilamente, sin preocupaciones y charlando animadamente de las peripecias del día anterior hasta antes de llegar a la carretera principal a la altura del área recreativa del Caserito, donde después de dejarla a un lado llegábamos a la vega del rio Francia y emprendíamos la ultima y fuerte pendiente que nos devolvía de nuevo a La Alberca, donde llegábamos sin aliento y después de habernos exprimido al máximo cogimos dirección a la plaza donde terminaba nuestra segunda y ultima ruta del fin de semana,
con esta preciosa estampa de postal.
Después de recrearnos con la vistas callejeando para dirigirnos a unos de los aparcamientos municipales que tiene La Alberca, cargábamos las bicis y emprendíamos el viaje de vuelta, menos mi padre que se volvía al pueblo a pasar unos días más.
Antes de llegar a Aldea teníamos para completar la Súper extraordinaria reserva en un restaurante a las afueras de Ávila “El Rancho” donde ya sosegadamente sentados en la mesa al lado de la chimenea nos recuperábamos del frio y podíamos hablar tranquilamente de las experiencias vividas, no sin antes comer unas buenas carnes de ternera de Abulense para poner el colofón a un excelente fin de semana.
A las 19:30 llegábamos a Aldea con ganas de seguir la fiesta, pero ya se antojaba excesivo para retornar a casa con nuestras familias y en el lugar de nuestras quedadas nos despedíamos y terminábamos un fin de semana inolvidable con una perfecta planificación por parte de la Junta Directiva.
POSDATA:
A mis 43 años sigo disfrutando de los placeres que nos dan los pedales junto a mi gran padre que espero y deseo que sean ¡MUCHOS MAS!
Cronista:
Manuel Beades García; Presidente de Mtb Club Pedales y Ruedines Aldea del Fresno