31/03/2026
A partir de los 30 años comenzamos a perder masa muscular si no la entrenamos, un proceso conocido como sarcopenia. Esta pérdida progresiva no solo merma nuestra capacidad física, sino que se relaciona con un mayor riesgo de enfermedades crónicas, caídas, discapacidad y mortalidad prematura.
En este contexto, el trabajo de alta intensidad se presenta como una herramienta clave. «Es una póliza de seguro contra la fragilidad futura», afirma Gonzalo Ruiz Utrilla, experto en longevidad y apasionado de este método . El entrenamiento con cargas, especialmente el tipo multiarticular y explosivo que promueve esta disciplina, es una de las mejores formas de frenar ese deterioro.
Tener más músculo no es una cuestión estética, es una cuestión de supervivencia: mejora la sensibilidad a la insulina, la gestión del estrés oxidativo y previene la sarcopenia.