A los más jóvenes seguidores de la Liga les costará trabajo imaginarlo, pero hace no mucho Madrid y Barça, o Barça y Madrid, no lo ganaban todo. Era más importante ver los goles del Racing-Compostela que el peinado nuevo del crack de turno…
En estas cuestiones, se puede decir -con toda la razón del mundo- aquello de “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Pero hay una ciudad gallega donde ese dicho a
dquiere aún más sentido si cabe: A Coruña. Tras 18 largos años sin pasar por 1ª División, el Deportivo de A Coruña logró el ascenso en junio de 1991 en aquella última jornada negra para el Murcia. En la 91/92, el club coruñés cumplió con el guión de obtener una sufrida permanencia gracias a la vieja promoción, en la que derrotó al Betis. En el verano de 1992, Lendoiro se movió hábilmente para lograr los fichajes de los internacionales brasileños Bebeto y Mauro Silva, así como de jugadores como Djukic y Aldana, procedente del Real Madrid. El equipo, dirigido por Arsenio Iglesias, disputó el título liguero hasta casi el final, momento en que Barcelona y Madrid se escaparon por unos pocos puntos. Las novedades de aquella temporada se unieron a los Liaño, Fran, Ribera, José Ramón, Claudio…entre otros. Lideró la tabla liguera durante gran parte de la primera vuelta, ganando los cinco primeros partidos (entre ellos, una victoria ante el Celta y ante el Real Madrid). Al final, el brasileño Bebeto logró el trofeo Pichichi con 29 goles. Como premio, el club logra clasificarse para disputar la UEFA. Será la primera vez que el club coruñés dispute competiciones europeas. Para la 93/94 el Deportivo de A Coruña logra los servicios de Donato, Voro y Manjarín como fichajes más destacados, pero la columna vertebral del equipo siguió siendo la misma. La aventura europea acabó pronto para los gallegos, con una temprana eliminación en dieciseisavos de final ante el Eintracht de Frankfurt. Aquello permitió al equipo centrar sus expectativas en la Liga… una Liga que estuvo a sólo 11 metros de ganarla. Nadie en La Coruña olvidará aquel fatídico 15 de mayo de 1994, el día del famoso penalty de Djukic en el último minuto, fallado… y haciendo volar el título, de nuevo, a Barcelona. La eterna historia del modesto que se queda injustamente sin la gloria merecida, después de haber liderado la tabla clasificatoria desde la jornada 12ª. En el verano de 1994 llegan al equipo el internacional búlgaro Emil Kostadinov, reciente semifinalista del Mundial de Estados Unidos, y Julio Salinas, veterano delantero del Barcelona. En la UEFA, se repite la historia del año anterior, cayendo en dieciseisavos ante otro equipo alemán: el Borussia Dortmund. En Liga, y tras liderar algunas jornadas sueltas al principio, pronto queda a remolque del Real Madrid de Valdano. Los blancos cantan su primer alirón en cinco años en el Bernabéu, a falta de una jornada del final, precisamente ante el Deportivo de la Coruña, que era el único rival que quedaba en liza por el título. Mención aparte merece la goleada lograda ante el Albacete en la última jornada liguera, un 2-8 que es la mayor victoria a domicilio del conjunto deportivista en toda su historia en Primera División. Aquellos tres años de ensueño para el Deportivo de la Coruña no quedaron en blanco. Si bien la Liga no cayó de su lado, in extremis, en la 93/94, el primer título de la historia del conjunto blanquiazul llegó con la Copa del Rey de la 94/95. En octavos de final el Lleida no supuso un gran obstáculo, con un 0-3 en la ida que dejaba más que encarrilada la eliminatoria para el club gallego. El 4-1 de Riazor redondeó el pase a cuartos. Allí esperaba el Athletic, y en la ida en Riazor el Deportivo logró un claro 3-0. La vuelta casi fue un trámite que acabó en empate sin goles. La semifinal ante el Sporting pareció sentenciada con el 0-2 de la ida en tierras asturianas, pero los rojiblancos le pusieron emoción a la vuelta imponiéndose por 0-1 en Riazor.