04/03/2017
Sabias que...
Honorino Mendez (Vedra, A Coruña, 1888) fue uno de los pioneros del ciclismo gallego. Para evitar el cumplimiento del servicio militar emigró a Francia, donde soñaba con hacerse piloto aereo. Allí, a la par que trabajaba en una industria aeronaútica, comenzó su practica deportiva del ciclismo. Pero parece ser que estrelló uno de los aviones de la empresa y, si bien el salió ileso, se vio obligado a pagar los desperfectos. Como no disponía del capital necesario se escapó a Chile. Allí trabajo en el comercio, a la par de seguir compitiendo con éxito en bicicleta. De hecho le ofrecieron nacionalizarse chileno par disputar los juegos olímpicos de 1912 en Estocolmo.
En vez de quedarse en Chile, Honorino Mendez volvió a Galicia y se convirtió en el ciclista mas relevante de la época. Se retiró en 1920 y fue entonces cuando abrió un taller de bicicletas en Santiago de Compostela. Al principo solo vendía bicicletas de dos de las marcas más famosas de la época: la francesa Alcyon y la inglesa Raleigh.
A finales de los años 20 del siglo pasado, Honorino Mendez empezó a fabricar sus propias bicicletas (los conocimientos en ingeniería adquiridos en su época francesa le ayudaron mucho) bajo los nombres de Homen y Honor (su marca o "logo" era el escudo de Galicia y su pie el nombre de Sant Yago). Rápidamente la calidad de sus bicicletas Honor alcanzó gran popularidad entre el creciente ciclismo de competición gallego, desbancando a en la región a otras marca como Orbea y BH.
En la dureza de la postguerra española una fábrica pequeña como la de Honorino lo tenía muy difícil para subsistir. Por ello Mendez viajó ala País Vasco para llegar a un acuerdo para que Orbea fabricara sus bicicletas con la marca Honor. Pero al ver la calidad de los cuadros de Honorino, fue Orbea la que se encargó de la distribución y venta de las bicicletas Honor repartiendo beneficios con su propietario. Esta colaboración perduró hasta la muerte de Honorino Mendez en 1970. Desde esa fecha hasta los años 80 Orbea siguió fabricando cuadros con el logotipo de Honorino por un acuerdo de "honor" (nunca mejor dicho) con la viuda del fabricante gallego. Con la muerte de ésta se acabó la relación y la historia de Honor.
"120 anos de ciclismo galego" y su autor es Xerardo Gonzalez Martín.