15/10/2025
El futuro incierto del fútbol de Segunda Categoría en Zamora Chinchipe
Si los equipos de Segunda Categoría no cuentan con el respaldo de las empresas, la ciudadanía y las autoridades, lamentablemente están destinados a desaparecer. El sacrificio económico, de tiempo y de conocimiento que realizan los dirigentes deportivos año tras año puede llegar a un punto de colapso.
Para que un equipo en Zamora Chinchipe participe cada año en el campeonato de Segunda Categoría, necesita como mínimo un presupuesto mensual de alrededor de 9.000 dólares, lo que, multiplicado por los meses de competencia, representa presupuestos anuales que van desde 25.000 hasta más de 150.000 dólares, dependiendo de la organización de cada club.
Estos recursos, en su gran mayoría, son cubiertos por los propios dirigentes, quienes además se apoyan en el respaldo de unas pocas empresas privadas que aún creen en el deporte provincial.
Cuando los equipos logran acceder a instancias nacionales, los costos de sostenimiento se duplican mensualmente, llegando a necesitar entre 18.000 y 30.000 dólares por mes. Bajo esas condiciones, no hay presupuesto que aguante, ni dirigencia que logre sostenerse sin un apoyo real y sostenido.
Es indispensable que exista mayor compromiso de las autoridades provinciales y cantonales. Si bien el fútbol profesional se maneja desde lo privado, su impacto económico es innegable: genera movimiento comercial, turismo, empleo y orgullo para toda una población.
También es necesario que los empresarios locales comprendan que apoyar al deporte no es un gasto, sino una inversión social. Resulta paradójico que, aunque el Estado ofrece incentivos tributarios a las empresas que auspician actividades deportivas, muchas no pueden acceder a este beneficio porque no aportan al Estado mediante el pago del Impuesto a la Renta.
En cambio, se destinan miles de dólares a eventos privados o fiestas personales, mientras el deporte —que representa a toda una provincia— lucha por sobrevivir.
El fútbol de Zamora Chinchipe no solo representa noventa minutos de juego; representa esfuerzo, identidad y esperanza.
Cada balón, cada viaje y cada camiseta llevan detrás el sacrificio de dirigentes que creen en su tierra.
Si unimos fuerzas —autoridades, empresarios y ciudadanía— podremos mantener viva la ilusión de ver a nuestros equipos competir, crecer y dejar en alto el nombre de nuestra provincia.
Apoyar al fútbol local es creer en Zamora Chinchipe, creer en nosotros mismos.