22/12/2024
El Maestro observaba el último entrenamiento del año de sus alumnos, recordando los inicios de aquellas prácticas. Rememoraba cómo habían llegado al Dojo, temerosos e inseguros, sin saber qué esperar o si realmente era lo que habían estado buscando.
Recordaba sus torpes pasos y movimientos rígidos al principio, las expresiones de frustración al no dominar una técnica y cómo muchos abandonaron su entrenamiento a lo largo del camino. Sin embargo, allí estaban los pocos que persistieron, aquellos que, con el paso de los años, comprendieron que en las Artes Marciales al igual que en la vida, todo es parte de un proceso continuo de aprendizaje y evolución. El verdadero “Do” (camino) nunca se termina de recorrer.
El maestro sonrió al ver al alumno más avanzado dirigiendo al grupo de estudiantes. Se sintió satisfecho al notar que las correcciones que hacía eran exactamente las mismas que él habría indicado. Esto evidenciaba que había estado atento a las lecciones y movimientos que su maestro le había transmitido.
De repente, una sombra oscura cruzó su mirada; su sonrisa se desvaneció y su entrecejo se frunció. Comprendió que no todos los alumnos lograrían captar las enseñanzas que él intentaba transmitir a diario. Muchos se quedarían en la superficie, asimilando solo la técnica física del Arte sin comprender su verdadera esencia ni su contenido espiritual o filosófico. Su corazón se entristeció al pensar en lo que sucedería cuando él ya no estuviera en este mundo.
Se preguntó si sus enseñanzas morirían con él o si alguno de sus alumnos habría logrado entender algo más allá de la mera técnica. Reflexionó tristemente sobre este hecho hasta que levantó la cabeza; un nuevo brillo iluminó sus ojos. Comprendió que su único deber era desempeñar su papel de Maestro lo mejor posible:
Enseñarles sobre los principios de humildad, benevolencia, rectitud, coraje, honradez, honor, lealtad y sacrificio. Sin embargo, sabía que no podía controlar si sus alumnos absorberían realmente esas valiosas enseñanzas y las integrarían en sus .
"todo es parte de un proceso". Así como este año estaba por concluir, un nuevo año estaba a punto de comenzar.