12/06/2025
Hoy nos reunimos con el corazón apesadumbrado para despedir a un hombre que fue más que una presencia en nuestras vidas: fue un ícono de nuestra infancia, un referente de esfuerzo, y un ejemplo de amor y compromiso.
Don Miguel Flores, con su carácter firme pero generoso, marcó a generaciones con su ejemplo silencioso y constante. Fue de esos hombres que no buscan reconocimiento, pero lo merecen todo. Su legado no se mide en bienes ni en palabras, sino en la memoria viva de quienes lo conocimos, lo respetamos y lo admiramos.
Padre ejemplar, trabajador incansable, vecino entrañable… su vida fue una lección cotidiana de responsabilidad y de valores. Nos enseñó, con hechos, que la dignidad está en el trabajo honesto y el amor verdadero se expresa en los pequeños gestos, día tras día.
Hoy, su partida nos duele, pero también nos convoca a honrar su memoria viviendo con la misma entrega y rectitud que él nos mostró. Porque quienes dejan huella no mueren, solo descansan… y viven para siempre en el recuerdo agradecido de quienes fuimos tocados por su presencia.