29/08/2023
En el dojo, en el tatami, es donde más libre me siento y no lo digo de una manera mística ni filosófica, por lo menos, no todavía. Lo que quiero decir es que si algo ha hecho click en mi entrenamiento en los últimos meses es que la capacidad de rodar, el poder saltar a X distancia y Y altura y seguidamente poder rodar es tener libertad de movimiento. La sensación de moverme libremente en el espacio es inigualable. En pocas palabras, me encanta rodar.
Rodar me da libertad porque me da seguridad, sé, siento la seguridad de que es mucho menos probable de que sufra un accidente al caminar por la calle, puedo subir y bajar gradas agilmente porque sé que puedo rodar y en el peor de los casos hacer ukemi. Pero el rodamiento solo se desbloquea de verdad cuando le ponemos suficientes puntos a fuerza, movilidad, agilidad y práctica, mucha, mucha práctica. No se trata de habilidad en realidad, se trata de practicar y estar preparados físicamente para esa práctica (Sí, es un arte marcial, te puedes lastimar). De ver al rodamiento como un rompecabezas siempre cambiante, de tratar de conocerlo, de decirfrarlo. los últimos meses he pasado la gran mayoría de mi tiempo pensando en como rodar, en qué otras formas puedo intentar rodar, en que sí me proyectan de cualquier manera cómo puedo rodar de esa proyección, o por lo menos hacer ukemi.
Pero las piezas nunca están en la explicación. Las piezas están allá, en el tatami, en el salto, en la proyección, en lo esperado y en lo inesperado. Vamos a proyectar, vamos a ser proyectados, saldrá mal y te vas a lastimar y también lastimarás a otros y de eso aprenderás. Podrás rodar más, rodar mejor para no lastimarte y para saber cómo proyectar bien pero ayudando también a uke a aprender, nada lo salvará de la experiencia. Rodar es la vida misma, rodar es fundamental, rodar es Bujinkan.
Libertad de movimiento, ¿no es eso lo que se supone que buscamos?
¿Quieres mejorar? Empieza por rodar.
Empieza tu también a rodar este 9 de septiembre en nuestra clase abierta. ¡No te lo pierdas!