07/01/2015
Compañeras y compañeros, compartimos la carta de un estudiante de la carrera de psicología
¡Qué caro resultó ser pobre en la PUCE!
Por
David Rivadeneira
Estudiante de la Facultad de Psicología
Es claro. Todos, el semestre pasado, éramos conscientes de lo que se avecinaba. Si bien no tengo el conocimiento de un abogado o de las autoridades de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) para dar razones totalmente en contra o a favor del alza de los costos de la matrícula semestral, sí puedo afirmar que como estudiante, no solo yo, sino también mi familia y muchas más, nos vemos afectadas con el incremento.
Muchos y muchas estudiantes aún teníamos la esperanza de que el alza no afectaría de manera contundente el bolsillo familiar. Sin embargo, hoy, día en el que inician las matrículas, y con el conocimiento de que el monto total a pagar excede en mi caso casi los 500 dólares al valor que cancelé el semestre anterior -pese a que tomo menos créditos-, la incertidumbre en mi cabeza y en la de mi familia empieza a rondar: ¿cómo pagamos este semestre si nos salió tan caro?
No estoy exagerando. De hecho, todos quienes nos encontramos en las categorías de “menor costo” (A, B y C) estamos seriamente consternados al verificar el monto en el comprobante de pago. Sin embargo, quienes se encuentran en las categorías más altas, también se sorprenderán. No obstante, mi llamado de atención responde a que la situación económica de las familias de menos recursos no permite costear rubros que semestre a semestre aumentan sin consideración alguna.
Se trata de familias cuyos ingresos no exceden los 1.500 dólares mensuales, que son destinados no solo al pago de una costosa matrícula, sino también al pago de los servicios básicos, alimentación, vestimenta, vivienda, deudas e incluso a la educación de nuestros hermanos y hermanas. Este es el problema que afrontan familias que están buscando soluciones para poder brindar a sus hijos una educación de tercer nivel en una universidad que pregona un bien común bajo la palabra Dios, quien de seguro debe encontrarse decepcionado de que su nombre sea utilizado como respaldo para aumentar estos costos.
Lo aún más indignante de esta situación es que al hablar con tus amigos y compañeros, ellos te digan que no sepan si podrán matricularse este semestre, porque si en la categoría “A” la matrícula es muy costosa, en otras llega a cantidades exorbitantes. A esto se suman otras dificultades como el no poder acceder a los diferentes clubes para obtener una beca debido a las complicaciones en los horarios y así ver si la pensión cuesta un “poquito” menos. Sin embargo, mi rabia aumenta al abrir el correo ###[email protected] y encontrar una carta de agradecimiento del Rector de la PUCE al “respaldo” recibido para que el alza tenga lugar, desconociendo y subestimando los pronunciamientos estudiantiles que reclaman el injusto incremento.
Si muchos consideran que el educarse en una universidad privada, significa que a las familias les sobra el dinero, están en un grave error. Muchos padres y madres hacen un esfuerzo infinito para que nosotros, sus hijos, estudiemos en instituciones de mucho prestigio como la PUCE y evitarnos así los grandes vacíos que quedan todavía en las instituciones de educación pública, que sería otra historia para contar y de la que también fui testigo.
Sólo pido a través de la presente un poco más de consideración por mi familia y por otras que se encuentran en la mismas situación, ya que jamás imaginamos lo caro que nos iba a resultar ser pobres en la PUCE.