27/01/2023
EL MEJOR PLAN DE FOMENTO DE LA LECTURA por Luis Pescetti
¿Desde cuándo dejó de ser necesario leer para vivir mejor? ¿Cuándo empezó a ser claro que el reconocimiento social, la posición económica y el éxito no dependían de la cultura que se tuviera, ni de leer?
La pérdida del gusto por la lectura no es ajena a los valores que se fueron escogiendo. A una sociedad que se fascina ante el éxito sin preguntarse por su contenido ni por cómo se obtuvo. Éxito, fama, punto. ¿Qué importa cómo? Tampoco es ajena a que dé lo mismo obtener rédito económico con un emprendimiento empresarial que genera fuentes de trabajo, que hacerlo con una especulación financiera que se hace en segundos.
La pérdida del hábito de la lectura no es la enfermedad, es el síntoma. La enfermedad está en otra parte, en las elecciones que se fueron tomando como sociedad. La llegada sin camino, el éxito inmediato, sin importar qué ni cómo, es un suicidio social. Y es, además, una mentira, una ilusión que debemos desarmar.
Para que nuestro mensaje de que leer es importante sea verosímil debemos mostrar que creemos que hay resultados que no son inmediatos; que dominar un oficio es necesario, que el aprendizaje y la disciplina también lo son; que los programas de concursos y la lotería son una incierta manera de conseguir algo; que tener rating no es lo mismo que ser importante; que no todos los éxitos son iguales; que no da lo mismo cualquier rédito económico; que la diversidad ofrece más oportunidades que la uniformidad; que las cosas son más complejas y matizadas de lo que se puede mostrar en una edición de 15 segundos.
Esa manera de ser consecuentes con lo que sabemos, sin duda será el mejor plan de fomento a la lectura.
Ilustración de Mía Nilsson