16/07/2026
En una polvorienta carretera de Italia durante la Segunda Guerra Mundial, un enorme oso pardo camina entre soldados polacos cargando una pesada caja de munición entre sus patas delanteras. Los hombres avanzan a su lado como si fuera un compañero más del pelotón. Aquel oso se llamaba Wojtek, y su historia terminaría convirtiéndose en una de las más extraordinarias de toda la guerra.
Wojtek era un oso pardo sirio (Ursus arctos syriacus) rescatado cuando era apenas una cría. Fue criado por soldados del II Cuerpo Polaco, con quienes viajó desde Oriente Medio hasta Europa mientras la guerra avanzaba.
Para que pudiera embarcar oficialmente junto a la unidad, Wojtek fue inscrito como soldado de la 22.ª Compañía de Suministros de Artillería, recibiendo un número de servicio y un rango militar. Durante la campaña de Italia, especialmente en la Batalla de Montecassino, fue visto ayudando a transportar cajas de munición, una imagen que acabaría convirtiéndose en el emblema oficial de su compañía.
Lo más impresionante es el vínculo que desarrolló con los soldados. Vivía con ellos, compartía sus desplazamientos y se convirtió en un símbolo de la unidad durante toda la campaña. Tras el final de la guerra, Wojtek pasó el resto de su vida en el zoológico de Edimburgo, donde muchos de sus antiguos compañeros continuaron visitándolo durante años.
La historia de Wojtek demuestra que algunas de las amistades más extraordinarias nacen en los momentos más difíciles. Un pequeño oso huérfano terminó formando parte de una unidad militar y dejó una huella imborrable en quienes lucharon junto a él. Y cuando observas aquella histórica imagen de un oso transportando munición como un soldado más, entiendes por qué Wojtek sigue siendo una de las leyendas más queridas de la Segunda Guerra Mundial.