27/11/2021
EL DUELO, EL CÁNCER Y YO
Hace siete (7) meses mi madre falleció, a causa de un derrame cerebral, su muerte abrupta causó en mi familia un enorme dolor y una profunda herida en el corazón que hasta ahora no deja de doler. Un mes después mi padre fue hospitalizado a causa del terrible coronavirus. Todo sucedió tan rápido que mi papito querido estuvo en cuidados intensivos durante cuatro meses, estábamos seguros tanto mis hermanos y yo que nuestro héroe libraría está batalla por el coraje y fuerza que lo caracterizaba; sin embargo, más pudo su gran amor y fidelidad, que finalmente decidió irse con mi mamá, el gran amor de su vida y murió hace poco más de un mes…
Mientras asimilábamos tanto dolor por la pérdida de mi madre, con mi papito hospitalizado en cama UCI recibo un inesperado diagnóstico de cáncer a la sangre (la temible “leucemia”), fue duro para nosotros asimilar tantas malas noticias en tan poco tiempo. Ahora me tocó el turno a mí, pues recibí esta mala noticia sobre mi salud, en los momentos más tristes de mi vida, luego de realizarme diversos exámenes, los médicos concluyeron que yo portaba este cáncer; la verdad un diagnóstico totalmente inesperado.
Esta enfermedad fue la última en que pensé que podría darme, dado que no tengo antecedentes de familiares con cáncer, el solo escuchar la palabra “cáncer” hizo que el miedo me invadiera y penetrara en lo más profundo de mi ser, sintiéndome totalmente vulnerable. Al tener que hospitalizarme de inmediato pensé que mi mamita adorada me quería a su lado y que me llegaba el fin. Debo confesar que mi miedo a los análisis y pruebas médicas, no eran nada en comparación con mi miedo al pensar morir por el cáncer a la sangre; no obstante que la razón de mi internamiento se debió básicamente a que mis niveles en la sangre estaban demasiado alterados y corría el riesgo de morir por una hemorragia, por ello no se dudó ni un minuto y fui hospitalizada.
Cabe hacer una reflexión al respecto, en el sentido en que me preparé sostenidamente para ser la mejor coach, ese es mi anhelo, pero no me preparé para asimilar tanto dolor de golpe. No puedo negar que también soy un ser humano imperfecto que siente miedo, mucho miedo; no puedo negar que la primera noche hospitalizada fue la más larga de mi vida, llena de llanto, emociones encontradas, tristeza, rabia, negación, victimización y sobre todo miedo, ahora que estoy más tranquila puedo decir que me invadió el TERROR al sentirme tan frágil y vulnerable.
A la mañana siguiente, el médico me visitó y me inyectó una dosis grande de optimismo, me explicó que está enfermedad avanza o mejora dependiendo del estado de ánimo del paciente. Cuánta razón tenía el doctor y ahora lo estoy comprobando con todos los costos emocionales, pero al fin comprendiendo. Fue entonces que me propuse poner en práctica todo lo aprendido.
Inmediatamente cambié mi enfoque y comencé a ver la vida desde el ángulo motivador. Ahora puedo decir que realmente me siento una mujer muy afortunada, dotada de mucha fortaleza. Tuve la dicha de tener como padres a los mejores seres humanos que la vida me pudo dar, tengo un esposo maravilloso, quien me acompaña y me sostiene en los momentos más difíciles, y todo el tiempo está pendiente de mí, por ello estaré por siempre agradecida. Como no sentirme bendecida por tener una hermana con una fortaleza impresionante, quien no se aparta de mi desde mi diagnóstico hasta ahora, ella está pendiente de cada examen, de cada análisis, en cada prueba, es el respaldo más bondadoso que podía imaginar. Cómo no sentirme bendecida también de tener a un hermano tan amoroso, quien me brinda soporte emocional en todo momento. Mi lista es muy grande, mis sobrinos tan bellos, tíos, primos, la familia de mi esposo, mis amigos que me enseñaron que no se necesita ser de la misma sangre para querer como hermanos, a las personas que donaron plaquetas, que sin conocerme acudieron al llamado de sus amigos, y finalmente a todo el personal de salud que me viene atendiendo con tanta empatía y mucha solidaridad; de corazón les agradezco profundamente a todos ustedes por cada palabra, cada sonrisa, cada gesto…¡Mil Gracias!
Hace una semana cumplí tres (3) meses desde que supe mi diagnóstico, regrese a Perú por el control que debían hacerme, los resultados no fueron tan óptimos como esperé, mi cuerpo no estaba tolerando el tratamiento y había generado toxicidad en mi sangre, arrasó con mis defensas y la enfermedad se agudizó.
Me siento tranquila y optimista, es lo importante en esta etapa. También me siento triste porque he postergado mi viaje de retorno a mi nuevo hogar (Dinamarca), dado que hace cinco (5) días me volvieron a hospitalizar para iniciar quimioterapia asistida.
Ahora que el cáncer y yo compartimos un mismo cuerpo por algún tiempo, hemos empezado a conocernos, hemos hecho las paces y hemos comenzado a tener nuestras primeras negociaciones. Quiero agradecerle a esta enfermedad también por recordarme que moriré, no sé cuándo, ni cómo, tampoco sé si falleceré con cáncer u otra cosa, pero moriré al igual que todos. Sin embargo, en todo este tiempo, me ha costado admitir, que la mayoría de las personas viven como si nunca van a morir y me incluyo en esta forma de pensar antes de mi diagnóstico, recuerdo que por mi obsesión al trabajo postergué muchas cosas!. He visto de cerca en las consultas de coaching que he realizado que la mayoría de personas se postergan, acumulan odios, resentimientos, sentimientos negativos y van perdiendo tiempo valioso para poder disfrutar del regalo más grande que nos ha dado el universo como es la VIDA.
También quiero resaltar que esta enfermedad vino a regalarme una gran lección, vino a despertar más mi conciencia, pero ahora como se ha convertido en mi 'pinky friend' ya le he dicho que soy una guerrera a toda prueba, dispuesta a librar muchas batallas y salir airosa en todo. También le he manifestado que voy a estar bien, ya que he peleado contra demonios más grandes que este: me declaro una mujer feliz e intensa que intenta contagiar su optimismo a todos.
Les comparto mi historia, porque busco que se inspiren y valoren más su vida. He aprendido a sacar la parte buena de las cosas y hoy puedo decir que me siento mejor ser humano, más sensible ante el dolor ajeno y no solo con quienes padecen este mal, sino con todos.
Además de recordarles que NADA les garantiza que mañana estén con vida, que tomen conciencia desde ahora y no esperen a que la vida les ponga pruebas más duras. No se posterguen más, hagan eso que siempre han querido hacer, dense más abrazos, muchos besos, perdonen, sonrían, y abracen a la vida con gratitud y mucho amor ya que es un maravilloso regalo y no sabes si mañana tendrán otra oportunidad. La vida es hoy, mañana no sabemos si estaremos vivos.
Les mando un enorme abrazo de alma y corazón 💓❤️❤️❤️ gracias por leerme.
Atte. Lady Elizabeth Cruz ❤️