14/02/2025
El famoso buceador italiano Enzo Maiorca se zambulló en las aguas del mar de Siracusa y habló con su hija Rossana, que se encontraba a bordo de su barco. Justo cuando estaba a punto de sumergirse, sintió un suave empujón en la espalda. Al darse la vuelta, vio un delfín. Pronto quedó claro que el delfín no buscaba jugar, sino que intentaba comunicar algo urgente. El animal se zambulló y Enzo lo siguió.
A una profundidad de unos 12 metros, descubrieron otro delfín atrapado en una red de pesca abandonada. Enzo le hizo una señal rápidamente a su hija para que recuperara sus cuchillos de buceo. Juntos, trabajaron para liberar al delfín angustiado, que, al ser liberado, salió a la superficie y emitió lo que Enzo describió como un "grito casi humano". (Los delfines normalmente pueden permanecer bajo el agua hasta 10 minutos antes de correr el riesgo de ahogarse).
Enzo, Rossana y el primer delfín ayudaron a la delfín rescatada a subir a la superficie. Para su asombro, ¡se dieron cuenta de que estaba embarazada! El delfín macho nadó en círculos a su alrededor antes de detenerse frente a Enzo. En un conmovedor gesto de gratitud, rozó suavemente la mejilla de Enzo, casi como un beso, antes de que la pareja se alejara nadando juntos.
Enzo Maiorca concluyó su relato con una profunda reflexión: "Hasta que la humanidad aprenda a respetar y comunicarse con el mundo animal, nunca comprenderemos verdaderamente nuestro papel en la Tierra.