Yurley

Yurley alquiler de piscina para descanso y recreación.

Monólogo A veces me contemplo como quien observa un cielo nublado: con una mezcla de asombro y melancolía. Mi cuerpo es ...
03/12/2025

Monólogo

A veces me contemplo como quien observa un cielo nublado: con una mezcla de asombro y melancolía. Mi cuerpo es un territorio antiguo, una geografía escrita por manos invisibles, y yo camino sus contornos como quien recorre un mapa que nunca termina de comprender.

Hay días en que cada curva es una luna creciente, y otros en que cada sombra parece un eclipse que me oscurece desde dentro. Me pregunto cuántas veces he confundido mi piel con un juicio, mis formas con un destino, mis imperfecciones con errores que alguien cometió antes de mí.

Mi cuerpo…
este cuerpo que cargo como un poema a medio escribir.
A veces lo leo en silencio, buscando significado entre sus líneas: la historia grabada en la cadera, la memoria en la cintura, la fragilidad en la superficie suave del vientre. ¿Quién decidió que este verso debía rimar con un molde? ¿Por qué lo que soy debe ajustarse a una métrica ajena?

Hay una voz, muy tenue, que me susurra que todo cuerpo es un acto de resistencia: una flor que insistió en nacer aun cuando la tierra era dura. Y entonces me pregunto si mis inconformidades no son, en realidad, pequeñas grietas por donde se escapa la luz que intento contener.

Pero otras veces… otras veces me hundo en mí misma. Me miro como quien observa su propio reflejo desde el fondo del agua: distorsionada, lejana, casi irreal. Me vuelvo mi propia crítica, mi propio eco, mi propio invierno. Qué extraño destino, ser casa y exilio al mismo tiempo.

Sin embargo, hay un anhelo que late. Un deseo de reconciliarme con mi forma, de aceptar que este cuerpo no es una estructura defectuosa sino un árbol que creció a su propio ritmo. Que mis cicatrices son constelaciones íntimas, que mis surcos son orillas, que mi piel es el único poema que nadie podrá escribir por mí.

Quisiera aprender a mirarme como quien contempla un paisaje: sin compararlo, sin corregirlo, sin querer cambiar la dirección del viento. Solo observarlo en su verdad, en su belleza imperfecta, en su profunda humanidad.

Tal vez, algún día, pueda decirle a mi cuerpo:
quédate;
habítame sin miedo;
seamos por fin la misma voz.

Y entonces, quizá, la inconformidad se deshaga como niebla ante el sol, revelando lo que siempre estuvo ahí: la dignidad intacta de ser, simplemente, yo.

La Panchita.

Dirección

Ocaña

Teléfono

+573168265607

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Yurley publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Compartir

Categoría