07/11/2022
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🙌🏼 Muchos órganos pueden emitir una gran variedad de moléculas y proteínas en respuesta al ejercicio agudo y crónico. Estas moléculas y proteínas, como por ejemplo citoquinas, metabolitos y microARN, pueden ejercer efectos autocrinos, paracrinos y endocrinos, y son una de las vías fundamentales que vinculan al ejercicio físico regular con beneficios para la salud multisistémicos.
🏃🏼♀️ Estos factores secretados o emtidos por varios tejidos en respuesta al ejercicio, son denominados ejercinas o exerquinas, y han recibido mucha atención por parte de la comunidad científica en las últimas décadas.
👩🏾🏫 Ejercinas secretadas por el músculo como la irisina, la interleuquina (IL) 6, el lactato y la catepsina (CTS) B, pueden atravesar la barrera hematoencefálica (BHE) y promover la regulación al alza de neurotrófinas como el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF) en las neuronas, lo que impulsa la neurogénesis, la plasticidad sináptica y la mejora del volumen del hipocampo. Adicionalmente, la irisina y la CTSB parecen regular el metabolismo de la proteína beta-amiloide, reduciendo el riesgo de acumulación de placas formadas por esta proteína, que es uno de los desencadenantes primarios del desarrollo de Alzheimer.
👀 Otras ejercinas como el 3-hidroxibutirato (3OHB), que es emitido por el hígado, también puede atravesar la BHE y promover el aumento de BDNF, lo que se relaciona con una mejor función cognitiva.
✅ A través de estos mecanismos mediados por ejercinas, la práctica regular de ejercicio puede mejorar el aprendizaje, la memoria y otros rasgos cognitivos que se van perdiendo durante el envejecimiento y que son características comunes de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, una enfermedad que aún no tiene cura, y que puede prevenirse e incluso tratarse en estados iniciales con el ejercicio.