26/04/2026
Un día fue solo un sueño…
una idea que parecía imposible, una meta lejana.
La primera edición de la Media Maratón no nació en una oficina, nació del corazón… y de la mano de Dios.
Sin garantías, pero con fe. Sin certezas, pero confiando en que Él estaba guiando cada paso.
Fue el inicio de algo grande.
De madrugadas, de trabajo silencioso, de personas que creyeron cuando pocos lo hacían, y de un propósito que siempre estuvo en manos de Dios.
Cuando todo parecía difícil, fue la fe la que nos sostuvo.
Cuando no había respuestas, fue Dios quien abrió caminos.
Cada paso en esa primera edición fue una bendición.
Cada corredor, cada aplauso, cada kilómetro recorrido fue la prueba de que cuando Dios está al frente, lo imposible se vuelve realidad.
Y aunque fue la primera…
ahí entendimos que esto no era solo una carrera,
era un propósito.
Hoy, con el corazón lleno de gratitud, podemos decir:
vamos por la segunda edición…
y sabemos que Dios seguirá marcando el camino.