09/09/2025
Somos campeones del torneo departamental de quinces. Pero, más allá de los fuegos artificiales y del humo que nos recibió al regresar al campo, había algo más hermoso: una familia.
Nuestros hijos se fundieron en abrazos que nos llenaban de orgullo. Nuestros amigos nos estrechaban como si no hubiera un mañana. Y en los rostros de cada uno de los nuestros descubrimos esa verdad que solo se aprende en la cancha: no siempre podemos elegir nuestra familia de sangre, pero sí aquella que elegimos con el corazón, la que nos hace llorar de felicidad cuando el balón toca el ingoal y pasa entre las H.
Somos una familia fuerte y unida. Somos uno solo y, al mismo tiempo, somos tantos, que la emoción no tiene límites y la felicidad no cabe en un solo corazón.
Ahora somos nuestra propia historia. Y este día, este 7 de septiembre, será recordado como el primero en nuestro camino hacia el infinito, porque al final del partido, el astro rey salió de su escondite, nos saludó con su luz y nos recordó, como siempre, que: “Esta cancha es nuestra, y esta nuestra familia”.
Mil gracias,
CUS💚