22/10/2025
En el primer Mundial de Fútbol de 1930, jugado en Uruguay, los balones eran muy distintos a los de hoy. Eran de cuero cosido a mano, sin válvula de aire y con una abertura por donde se cerraban con cordones. Cuando llovía, el balón absorbía el agua y podía llegar a pesar casi un kilo, lo que hacía cada disparo o cabezazo realmente doloroso. Aun así, con esos pesados balones se escribieron las primeras páginas de la historia del fútbol mundial, demostrando que la pasión por el juego supera cualquier obstáculo. ⚽🏆