08/05/2025
Esta foto fue tomada en mi último trabajo de marketing. Cuando empezaba a darme cuenta que mi verdadero propósito estaba en ayudar a otros a sanar.
Sanar desde adentro para sanar afuera.
Sanar desde el cuerpo para sanar el alma.
Sanar el espíritu para sanar el cuerpo.
Fue un trabajo que me ayudó a sanar por todas partes. Me llevó a reencontrarme conmigo misma, con grandes amigos y a encontrar nuevos caminos.
Estoy aquí para recordarte que cada un@ tiene su propio camino, su propio proceso, su propio objetivo. Y todos son igual de válidos. Lo importante, siempre, es seguir adelante.
Yo me he estancado muchas veces. Y, aunque a veces me juzgue por hacerlo, intento no juzgarme y procuro no juzgar a otros. No está mal estancarse. Es parte del proceso. Lo que si está mal es quedarse ahí eternamente. En esa comodidad que incomoda.
A mí lo que más me ha ayudado a seguir adelante ha sido el ejercicio. Sea yoga, CrossFit, running, etc., el ejercicio me ha ayudado a sanar mi depresión, ansiedad y problemas de autoestima. Me ayuda a comer bien, a crear una estructura, a mantener una disciplina, a sentirme viva y motivada.
Quiero que sepas que cualquiera que sea el problema que tienes ahora, y lo vas a poder solucionarlo. Si tienes una enfermedad, vas a poder sanar, y lo puedes hacer por tu cuenta. Usando al mínimo la medicina occidental y trabajando para conseguirlo.
No te voy a decir que es fácil porque no lo es. El dolor sana el dolor. Esto es algo que he aprendido en el entreno. Y aplica para la vida. Cuando estamos tristes porque tenemos un dolor muy profundo en el corazón, hay que sentirlo. Atravesar ese dolor sintiendo lo mucho que duele. Sacarlo poco a poco. Sentir lo feo y lo bello.
Sanar duele, es duro, es difícil. Pero también lo es la enfermedad.
Tu eliges qué camino 'dificil' quieres tomar.