11/05/2025
“Una vez crucé la meta con 105 años… y supe que el tiempo no siempre corre en tu contra.”
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Mi nombre es Hidekichi Miyazaki, y antes de que el mundo me llamara Golden Bolt, yo solo era un abuelo japonés al que le gustaba caminar con energía, reírse del reloj… y desafiar los límites que otros juraban imposibles.
No fui atleta en mi juventud.
Empecé a correr a los 90.
Sí, a los 90.
Cuando muchos ya han dejado de soñar, yo decidí empezar a acelerar.
Corrí los 100 metros a los 100 años.
Y luego otra vez.
Y otra.
A los 105, marqué un récord mundial en mi categoría.
Crucé la meta, hice la pose de Usain Bolt y sonreí como un niño que aún tiene energía para una carrera más.
Nunca lo hice por fama, ni por premios.
Lo hice por demostrar que el cuerpo puede seguir… si el espíritu no se rinde.
Y si algo aprendí en el camino es que la edad es una excusa, no una barrera.
“Cuando todos me decían ‘ya es tarde’, yo respondí con una zancada. Porque a veces, el secreto de la vida no está en llegar primero… sino en seguir corriendo.”
Y si dejé una huella en la pista… o en tu ánimo, que sea esta: nunca es tarde para comenzar.
— Hidekichi Miyazaki (宮崎 秀吉)
Conocido como “Golden Bolt”, fue un atleta japonés que batió récords mundiales de velocidad en las categorías de 100 años y más. Empezó a correr a los 90 años y se convirtió en símbolo de longevidad, perseverancia y vitalidad en todo el mundo.