09/05/2014
Aquí está, en exclusiva la crónica del partido de ayer.
MÁS QUE UNA CÁBALA, AMOR PROPIO.
¡Vamos mañana con toda, necesitamos ganar! Se leía en las redes sociales, se comentaba en los pasillos de la facultad, se percibía en la mente de cada jugador del Capo. La consigna era una sola: ganar o morir en el intento, era un punto de no retorno. El empate no estaba en la cabeza de ninguno, y mucho menos la derrota, esa derrota que por allá en la década de los 90`s fue pan de cada día para los combinados patrios, que se tragaron el discurso maturanesco de “perder es ganar un poco”.
El día se tornaba oscuro, bohemio y con un aroma a gas pimienta que presagiaba la cancelación del crucial encuentro que definiría el futuro inmediato del Capo FC. Contra pronóstico alguno, todo parecía estar en su correcto puesto, clases común y corriente, chazeros de turno vendiendo, y por supuesto las canchas de micro esperando impacientemente que comenzara a rodar la bola en aquellos predios de un duro caucho variopinto en su color y textura, que por una extraña razón exalta esa fuerza volitiva de quienes alguna vez han jugado al fútbol.
La tensión era tal dentro y fuera del campus universitario que fácilmente se “podía cortar” con una navaja, así se sentía también en la cancha, minutos antes de iniciarse el encuentro. Dieron las 5 de la tarde, el equipo había llegado un poco antes para “tantear” el terreno y realizar unos escuetos ejercicios de calentamiento. Cierta impaciencia e incertidumbre se reflejaban en los rostros adustos de cada jugador; no sólo por el hecho de jugar un partido trascendental, sino también por la ausencia de valiosas piezas del engranaje como lo son “Clark” por una molestia muscular, y la del eterno “23” Santiago Morales por cuestiones extra futbolísticas.
Así el panorama tenía visos desoladores, se notaba incluso en comentarios de camerino como: “¡MO! Hoy tiene cara de tapar” esto caldeó un poco los ánimos, pero el estoicismo del capo puede más que todo. Uno a uno fueron llegando los jugadores faltantes. El primero en aparecer fue “Lula” que con una actitud un poco vacilante y dubitativa se dispuso a las órdenes del cuerpo técnico. Después hizo aparición “El diez” con una genuina impronta de ganador, se le notaba a leguas por su camiseta de Millonarios.
El equipo se encontraba completo y a diferencia de los anteriores partidos, para sorpresa de todos no se escuchaba en las tribunas los populares acordes de champeta y Reggaetón ¿Cábala o no? El tiempo lo dirá. Una floja cantidad de hinchas acompañaba al equipo en la cancha, entre ellos el reconocido directivo y a su vez barra brava Daniel Sáenz alias “Sindi” vivo reflejo de lo que es el “aguante” del Capo FC.
Las manos juntas, mirada al cielo, y un grito gutural al unisono: ¡CAPOOOO! Fue la consigna de guerra en el centro del campo. La titular era de lujo: “Lula” en el arco; atrás el gran capitán “Nico”; más adelante y abiertos por las bandas “El diez” y Marlon “Hummels”; cómo única referencia de área, el letal delantero atlanticense William Jiménez, conocido con el epíteto de “lebrón”. Desde los actos protocolarios ya se notaba entre los jugadores de ambas escuadras que la cosa no iba a ser fácil, y mucho menos amistosa.
¡Pitó el árbitro! El balón en medio de la cancha rodó y así se dio inicio a un vibrante encuentro. Los primeros minutos fueron de análisis para el Capo, traslado de balón de un lado a otro, circulación un poco cancina del esférico, el popular “tiki take” del equipo estaba de vuelta. Sara-goza, con un “Catenaccio” a ultranza esperaba pacientemente, hasta que en los albores del partido un zapatazo encontrado le dio la ventaja a las huestes Sara-gozistas. ¡Ni ellos mismos se lo creían!
No importo verse abajo en el marcador, el Capo siguió con su postura inicial, incluso aún más incisivo y dinámico, intentando encontrar los caminos para derribar ese “bus parqueado” en el arco rival; dos remates de “El diez” pegaron en el palo, la suerte parecía estar del otro lado. En el meridiano del partido, Marlon se avivó, sacó rápido un lateral con dirección a “Lebrón” quien se encontraba casi a mitad de la cancha, y sin más ni menos soltó un infernal zurdazo de primera intención que se incrustó en todo el ángulo de la malla defendida por el arquero de Sara-Goza. Locura total desató el gol y puso en orden la casa.
Una patada sucia y descalificadora en contra de “El diez” supuso la tarjeta roja para un rival. El primer tiempo se acabó, y con el las esperanzas de Saragoza para ganar el partido, no sabían lo que les esperaba en el segundo tiempo. Para la segunda mitad entro “puyo” por Marlon, así se pretendía darle más volumen de ataque al partido, un socio adelante para “lebrón”. Desde el vamos el partido se tornó áspero, con demasiada fricción, y con continua simulación de faltas por parte del equipo contrario, que sólo se dedicó a pegar y a reclamar infracción por todo.
El Capo tuvo su justa recompensa. Un notable gol de “El diez” tras una gran combinación con “Lebrón” puso adelante al equipo, merecido fruto por el gran partido tanto en ataque como en defensa que venía desarrollando el equipo. Ya con la ventaja a cuestas, entró “Mo” para darle un poco más de “Chispa” y entrega al medio campo, incluso tuvo una manifiesta acción de gol que no supo capitalizar el gran jugador nacido en la “heroica”.
Cabeza fría fue lo que tuvo el equipo para manejar el partido con la ventaja, cosa que en anteriores presentaciones no ocurrió, relegando así la posibilidad de triunfo. “El diez” tuvo su mejor presentación desde la llegada al equipo como el traspaso más caro en la historia de la institución. El tercer gol pagó con creces esa confianza, al mejor estilo de Gareth Bale contra el barza. Y no era para menos, una jugada que parecía más un pase se convirtió porque no, en el mejor gol de todo el campeonato, un gol que no sólo ilusionó con una victoria a toda la hinchada, sino que también calló a más de un amargo abogado.
La cereza del postre la puso “Puyo” que tras una jugada de puro fútbol total, una seguidilla de pases entre “Nico” y “El diez”, y en consecución “lebrón” que habilitó de manera fantástica al exiguo delantero marcado con la camiseta número 9, que simplemente le pego como venía, mandándolo al fondo de las piolas. Un poco de sufrimiento se vivió en los minutos finales del partido, tras la expulsión del portero “Lula”, a este lo reemplazo como arquero ocasional el capitán, jugador que te cumple cualquier función, al mejor estilo de Jorge Barón en su ya extinto noticiero Telepaís.
Con el pitazo final la alegría de todo un equipo, una hinchada con ansias de triunfo estalló. Mensajes felicitando al equipo por parte de propios y extraños fueron la mejor muestra del buen juego desarrollado en la tarde noche del día miércoles. Más allá de cábalas o rituales antes del inicio de un partido, estuvo el buen juego, la vergüenza deportiva, el amor propio, eso vale más que cualquier cábala. El Capo está en cuartos, y eso es lo que importa. El futuro nos depara un camino prometedor, pero no hay que confiarnos. El fútbol no se juega con los pies, se juega con los corazones. Vamos CAPOOO!