13/09/2025
Queridos amigos, familia y compañeros de ruta:
Hoy estamos aquí reunidos con el corazón partido, intentando aceptar lo que nunca imaginamos vivir tan pronto. Hace 1 Año, Perdimos a mi hermano, un ser humano excepcional, un campeón dentro y fuera de las pistas, un papá admirable y, para mí, el mejor hermano del mundo.
Su partida fue injusta. Un accidente le arrebató la vida, pero nunca podrá arrebatarnos el recuerdo de su esfuerzo, de su alegría y de la pasión que lo acompañó siempre. No es fácil aceptar que alguien con tanta vida, con tantos sueños y con tanto amor para dar, ya no esté con nosotros.
Mi hermano no solo fue un gran piloto de enduro, fue un campeón que dejó huella en cada competencia y en cada amigo que compartió con él el camino. Pero, más allá del deporte, fue un hombre noble, generoso y valiente. Su mayor título no estuvo en un podio, sino en la manera en que fue padre: amoroso, presente, entregado. Un papá que enseñó con el ejemplo, con ternura y con la fuerza de su carácter.
Hoy me duele en el alma despedirte, hermano mío. Duele porque no fue justo, porque la vida nos quitó tu risa, tus abrazos y tus palabras de ánimo demasiado pronto. Pero aquí, frente a todos, te prometo que tu recuerdo seguirá vivo. Que cada vez que escuchemos el rugido de una moto, ahí estarás. Que cada vez que hablemos de amor, de lucha, de amistad y de familia, tu nombre brillará en nuestras memorias.
Gracias, hermano, por enseñarnos a vivir con pasión, por demostrarnos que se puede ser fuerte sin perder la ternura, y por dejarnos el legado más grande: tu ejemplo como campeón, como papá y como hermano.
Aunque hoy las lágrimas nos acompañen, sé que desde donde estés nos sigues cuidando. Tu espíritu libre seguirá rodando con nosotros, en cada pista, en cada curva y en cada recuerdo.
Descansa en paz, hermano mío. Para siempre serás nuestro campeón.