23/02/2025
Es domingo. El día del fútbol —supuestamente sagrado—. Y en medio de un calendario desfigurado por el negocio de la TV, es un milagro que hoy se juegue un clásico de antaño. Pareciera que alguien, en medio del desorden, hubiera recordado que hubo un tiempo en que el fútbol era un rito, y el domingo su altar.
Pero aunque la pelota ruede en un día y horario de tradición, el Millonarios - Deportivo Cali no deja de ser amargo, es un trámite que asiente sin rechistar ante el bísnes que convirtió la pasión en mercancía. El hincha azul representa al cliente ideal: paga sin preguntar, alimenta el engranaje sin pedir cuentas. Un feligrés de una fe que le venden en cuotas. Y el verde es la advertencia, el recordatorio de lo que ocurre cuando esa entrega ciega se agota: una hinchada estafada, saqueada, traicionada, que ahora tiene un club sin alma y sin futuro.
Lo que sucede con el Cali deja una pregunta inevitable: ¿de dónde saca fuerzas una hinchada para seguir alentando? “Son cosas del corazón”, diría su clásico rival, el rojo, que con ese lema también cayó, tocó fondo y descendió sin que a nadie le importara su historia.
Ahora parece ser el turno del Cali: robado, exprimido, vendido en pedazos y al borde de la B. La dirigencia lo saqueó con préstamos y tasas de interés absurdas entre ellos, comisiones fantasma, ventas turbias. Lo que alguna vez fue la institución ejemplar, quedó reducida a un deficit de 100.000 millones de pesos.
Mientras la hinchada cantaba en la tribuna, ellos remataban el club en los pasillos. Ahora, con la realidad golpeando de frente, aparece la solución mágica: convertirlo en empresa. Pero, y que quede claro, el problema nunca fue la falta de capital, sino el saqueo sistemático. Un club manejado por sus socios, que fue un caso de éxito histórico en Colombia, quedó reducido a la privatización como única salvación.
La hinchada no es culpable, pero cuando el amor incondicional se entrega sin exigir responsabilidad, tanto en el fútbol como en la vida, se convierte en un arma para quienes saben aprovecharse de él.
El domingo sigue siendo del fútbol, pero, ¿a quién le pertenece el fútbol?
✏️ .clarosc