06/07/2025
𝐄𝐥 𝐝𝐨𝐥𝐨𝐫 𝐯𝐚 𝐩𝐨𝐫 𝐝𝐞𝐧𝐭𝐫𝐨 𝐲 𝐥𝐚 𝐩𝐫𝐮𝐝𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐯𝐚 𝐩𝐨𝐫 𝐟𝐮𝐞𝐫𝐚
Me reúso a creer que un muchacho salido de abajo y al que le ha costado mucho esfuerzo llegar a la cima, carezca de empatía o sea una mala persona. Es una condena desproporcionada e injusta para con un ser humano que en ocasiones se le han visto nobles gestos.
Sin embargo, no deja de causar cierta frustración, una salida en falso de nuestra máxima figura deportiva de la actualidad. *Luis Díaz*, atrapado por esa mínima dosis de dopamina que genera el figurar en las redes sociales, se topó de frente con la imprudencia y la falta de timing, dejándose ver públicamente de forma jocosa y divertida, cuando del otro lado del océano, un compañero del club y su hermano, eran despedido, tras un fatal accidente automovilístico.
Mal asesorado y poco protegido por un círculo cercano con ínfulas de rockstar, los cuales viven adsorbiendo y aprovechando la fama e influencia que merecidamente le ha dado su talento, lo exponen de sobremanera a costa de generar repercusiones que en nada lo benefician.
Ojalá este bochornoso episodio no vaya afectar la química que existe entre el jugador y sus fans, pero esta experiencia debe sentar un precedente en la vida del nacido en Barrancas, Guajira. Ya no es un juvenil que recién debutó, hace más de 5 años vive con la responsabilidad en sus hombro de tener siempre una lupa puesta a cada uno de sus comportamientos y debe estar preparado para asumirlo como tal.
Ahora, a sacarle el mayor aprendizaje posible a esta situación y entender que su momento de figurar e influenciar es cuando salta al rectángulo verde y no usurpando papeles ridículos fuera de el.
Firma:
Ricardo Vanegas Suarez