11/01/2026
El entrenador mejor preparado entiende que no puede agradar a todos y esa es una de las realidades más difíciles de aceptar en el fútbol formativo.
Por más planificación, compromiso y buenas intenciones que existan, es imposible que todos los niños jueguen el mismo tiempo o que todos estén conformes con las decisiones.
Cada partido, cada entrenamiento y cada convocatoria implica elegir, evaluar procesos y asumir responsabilidades que no siempre serán bien recibidas.
No todos los niños pueden jugar juntos ni al mismo tiempo y eso no significa favoritismo ni falta de valoración.
Algunos atraviesan mejores momentos, otros necesitan más aprendizaje, y el entrenador debe pensar siempre en el bien del grupo y en el proceso individual.
Es inevitable que unos jueguen más que otros, y parte de la formación también está en aprender a esperar, a esforzarse y a mejorar para ganarse oportunidades.
El rol del formador no es complacer, sino educar, formar y tomar decisiones justas, aunque a veces sean impopulares.
Prof. Jaime Reyes