10/06/2026
¿Hasta cuándo?
Una vez más, las selecciones de la Liga de Fútbol del Quindío dejan más preguntas que respuestas. Mientras otros departamentos fortalecen sus procesos, consolidan proyectos deportivos y construyen equipos competitivos, en el Quindío parece repetirse la misma historia: resultados discretos, inconformidad generalizada y una sensación permanente de que el talento de nuestros jóvenes no está siendo aprovechado de la mejor manera.
La preocupación ya no es perder un partido o quedar eliminados de un torneo. Eso hace parte del deporte. Lo realmente preocupante es que la derrota parezca haberse normalizado y que cada nuevo fracaso sea recibido con explicaciones, excusas o silencios, en lugar de análisis profundos y decisiones valientes.
Los niños y jóvenes del Quindío siguen demostrando que existe talento de sobra. Lo que muchos cuestionan es si los procesos, las decisiones y el liderazgo están a la altura de ese talento. Cuando las discusiones giran más alrededor de conflictos internos, intereses particulares y polémicas administrativas que del desarrollo deportivo, el fútbol quindiano termina siendo el gran perjudicado.
La Liga debe entender que representa mucho más que una institución. Representa los sueños de cientos de futbolistas, el esfuerzo de las familias y la ilusión de un departamento que históricamente ha aportado grandes jugadores al país. Por eso las críticas no nacen del deseo de destruir, sino de la necesidad urgente de corregir.
La pregunta sigue en el aire: ¿hasta cuándo la Liga de Fútbol del Quindío seguirá ofreciendo más frustraciones que alegrías y permitiendo que sus selecciones estén lejos del protagonismo que merece el departamento?
El fútbol quindiano no necesita más discursos. Necesita liderazgo, transparencia, unión y resultados. Porque el prestigio se construye en la cancha, pero también en la forma en que se dirigen los procesos fuera de ella. Y hoy, más que nunca, el Quindío merece respuestas.