31/07/2026
El movimiento humano se puede comprender plenamente desde la organización de un sistema vivo que actúa según su historia, su estructura, la tarea y el entorno. La variabilidad puede cumplir una función decisiva, esto es, conservar estabilidad, ampliar posibilidades de acción y permitir adaptación frente a condiciones cambiantes. Este carrusel propone mirar el movimiento como una expresión relacional del organismo, donde entrenar, enseñar o rehabilitar implica favorecer repertorios más ricos, coherencias funcionales más flexibles y una relación menos rígida entre técnica, cuerpo y contexto.