Vivir!!!! Una nueva forma para moverse por las calles! Drift Skate es un deporte extremo procedente de California, Estados Unidos, que empieza a tener auge en Chile. El Drift Skate se practica en el asfalto y combina Skateboard, Surf y Snowboard. Similares a un Skate o a un Snake, pero más pequeños. Cada patín tiene dos ruedas: cada uno tiene la libertad de mover los pies para diferentes direccion
es. Es saludable porque mueves todo el cuerpo, es un deporte seguro y extremo a la vez: si vas despacio tienes poco riesgo de caer; si aumentas la velocidad se vuelve más extremo! Para practicarlo se recomiendan casco, rodilleras, muñequeras y coderas. No es necesario bajar los pies al suelo para propulsarse. Con una sensación sin precedentes los descensos son fluidos y ágiles, las curvas se pueden hacer muy cerradas, derrapando o abiertas.Puedes hacer giros de 360°, 720° o 1080°, saltos , cambiar de patín y todo lo que tu cuerpo e imaginación logren proyectar. Una vez que comienzas... No puedes parar!!! Nuestra Visión:
Conquistar el espacio público, intervenirlo, religarlo, intensificarlo, atravesarlo y dejarle una marca… Generar la interacción didáctica entre los integrantes de nuestra selva de concreto. Repensar la ciudad y vivirla a través de un nuevo concepto.
- Ganar la calle.
- Diversidad de usos del espacio.
- Integración.
- Repensar los procesos de urbanización y la participación ciudadana.
- Proponer el Freestyle como concepto estético.
“El espacio construido por el ser humano, con la ciudad como principal paradigma, es, ante todo, un espacio para ser ocupado, para servir y ser usado, para llenar y vaciar con la presencia real o simbólica, para interactuar con otras personas en un entorno y para interactuar con el entorno en tanto que personas. Es éste un espacio normalizado, definido a través de reglas y convenciones. Las menos, aquellas legalmente estipuladas; las más, aquellas construidas social o culturalmente. En él, tanto las características fisico-arquitectónicas como las normas de uso posibilitan a la vez que constriñen la actividad actuando como dos facetas que transaccionan (se definen mútuamente) sobre una misma unidad. Las personas y grupos interpretan y reinterpretan constantemente esa unidad, significándola para cada ocasión, para cada momento concreto creando así configuraciones contextualizadas «persona-entorno», escenarios para el comportamiento, para la relación.” (1)
Pensamos en las ciudades y los territorios como una integración de paisaje y arquitectura. Pero existen otros elementos menos presentes en nuestra percepción del espacio en el que vivimos que juegan un papel esencial. Se trata de las capas de infraestructuras que se disponen sobre la superficie y penetran en el subsuelo y que son esenciales para mantener nuestros “flujos vitales”, individuales y sobre todo colectivos, y por tanto configuran en buena medida nuestro modo de vida. La ciudad como epidermis de la tierra, las construcciones de nuestro entorno. A travéz de las artes del desplazamiento que se ligan al deporte extremo proponemos una intervención topológica de las infraestructuras. La calle como paradigma del espacio público por excelencia deviene un lugar completamente abierto a la interacción. Pocos mecanismos de orden espacial contribuyen a regular una interacción abierta, espontánea, imprevista.
“El derecho a la ciudad no es tan solo el derecho a usarla, sino también el derecho a interpretarla, a identificarnos con ella, a apropiarnos (aunque sea simbólicamente) de sus espacios, a “privatizar” lo público y a “publicitar” lo privado, de manera fluida, espontánea, creativa. Así, se encuentra la recuperación del espacio urbano como espacio vivo, el carácter lúdico de la calle que manifestaba Henri Lefebvre: multiplicidad de usos, multiplicidad de grupos, multiplicidad de significados.” (2)
(2) Espacio privado, espacio público: Dialécticas urbanas y construcción de significados. Sergi Valera.