28/05/2026
LO QUE NO HAY QUE HACER ❌
Lanzar a un niño/a al agua no es enseñarle a nadar; aunque a veces parezca “funcionar” en la práctica, muchas veces genera miedo, inseguridad y rechazo hacia el agua. El aprendizaje real ocurre cuando la persona se siente contenida, acompañada y segura, construyendo confianza paso a paso a través del juego, el respeto y experiencias positivas. El agua debería ser un espacio de disfrute, conexión y seguridad, no una experiencia asociada al susto o la supervivencia.