02/03/2021
Dos mujeres particulares. Parte 1
Les voy a contar la historia de dos mujeres en este dojo. La primera, es una de las menores de todo el alumnado. Sofía, antes del Covid, solía ser de las primeras en llegar a clases y de las últimas en irse. Le gusta entrenar en la clase de niños y quedarse entrenando junto a los grandes después.
Hoy, con el Covid, el reto del entrenamiento telemático ha sido un desafío particular para alguien que no tiene la mejor conexión. Por lo mismo, me ha pedido entrenar conmigo aparte, en horarios en la mañana en los que le puedo prestar más atención y estar más pendiente de cómo va su conexión.
Nos juntamos (por llamada de Whatsapp) en las mañanas, a Sofía le es difícil despertar por lo que muchas veces, al llegar la hora de entrenamiento, me pide que la espere porque no ha desayunado o no tiene su Karategi listo.
Hoy, Sofía se despertó temprano producto de una pesadilla. Vió tele, desayunó y, sin que nadie en la casa se lo dijera, ordenó su pieza, se puso su equipo y tres minutos antes de la clase, me estaba llamando por teléfono para comenzar a entrenar. Pero esto no termina aquí.
Hemos estado repasando un kata complejo para alguien menor. Hoy le corregí un error puntual y, en base a ese error corregido, mejoró casi todo el resto de su kata porque supo extrapolar mi observación a todo lo que venía y, para terminar, luego de repasar un poco la parte teórica en la que ha estado flaqueando me preguntó. Senpai, ¿me va a mandar tarea hoy?
Me es imposible no llenarme de orgullo, con Sofía ha demostrado ser una de las personas más disciplinadas del dojo y, con solo 9 años, ser un ejemplo a seguir para todas y todos.
Hay muchas otras cosas que puedo contar de ella. El cómo cuándo no puede entrenar, ella misma me pide un horario en el que recuperar su entrenamiento y otros temas así. Pero esas historias las contaré más adelante.
A veces hay situaciones que nos dificultan y nos sobrepasan. Somos seres frágiles y hay condiciones o instancias que en ocasiones nos pueden superar y esto no es algo que deba avergonzarnos, nuestros tropiezos son la materia prima para nuestro desarrollo. Que el ejemplo de Sofía nos sirva cómo motivación y cómo ejemplo de responsabilidad.
Saludos cordiales y felicitaciones a Sofía por su diligencia. Sigue así y serás una gran senpai, sensei y sobre todo, una gran persona.