13/04/2026
La Banda acompaña, empuja y cree, pero también espera que el equipo cierre los partidos con autoridad. El empate 1-1 dejó un sabor agridulce. Un partido con momentos de fútbol, en el que el equipo embajador volvió a quedarse corto en la administración de la ventaja, en un clásico que pedía jerarquía, calma y un cierre más preciso.
Millonarios, se mantiene en la décima posición con 22 puntos en la tabla, sabe que cada punto en esta etapa del torneo vale oro. Más que una diferencia futbolística, el juego se definió en detalles, esos que en los clásicos suelen pesar el doble. La expulsión de Contreras fue un golpe duro en el tramo final del encuentro, no solo por dejar al equipo con un hombre menos, sino por el momento en el que ocurrió. Este tipo de situaciones condicionan cualquier intento de reacción y obligan a resistir en lugar de proponer. Es un aspecto a corregir, desde la necesidad de madurez competitiva que exige este escudo.
Aun así, Millonarios dejó sensaciones que invitan a no perder la ilusión. El equipo compite, tiene pasajes de buen juego y muestra intención de protagonismo. El reto está en convertir esos momentos en resultados completos, en partidos cerrados con autoridad, como lo exige su historia y su hinchada.