Fitgirl ccp

Fitgirl ccp Información de contacto, mapa y direcciones, formulario de contacto, horario de apertura, servicios, puntuaciones, fotos, videos y anuncios de Fitgirl ccp, Deportes y ocio, Concepción.

💙 conjunto disponible 💙✨SHORT DISPONIBLE EN TALLA S✨MANGA LARGA DISPONIBLE EN TALLA S Y MMaterial elasticado y secado ra...
06/12/2020

💙 conjunto disponible 💙

✨SHORT DISPONIBLE EN TALLA S
✨MANGA LARGA DISPONIBLE EN TALLA S Y M

Material elasticado y secado rápido, ideales para entrenamientos en el gym, yoga, running y tambien para el uso diario porque son súper cómodas 🏃❤️.

PRECIOS:
Short: $15.000
Peto manga larga: $15.000
Conjunto: $$25.000

Colores y tallas se pueden combinar para hacer un conjunto 🤩
Para mas detalles y medidas envianos un mensaje 📩❤

Capítulo Nº19Los días pasaron volando y no me había dado cuenta cuando ya amanecía un nublado y frío día sábado.El reloj...
23/07/2011

Capítulo Nº19

Los días pasaron volando y no me había dado cuenta cuando ya amanecía un nublado y frío día sábado.
El reloj marcaba las siete con cuarenta y cinco minutos, me quedaba un poco de tiempo para analizar mi vestimenta, asegurarme de que estaba conforme con ella y terminar los últimos retoques que en una chica es esencial.
Una polera sin diseño, con el ajuste perfecto a mi medida azul oscuro, Jeans ajustados y pitillos, convers azules y por última para abrigarme una chaqueta muy parecida a la tela de mis jeans, obviamente casi del mismo color claro.
Un poco de maquillaje, casi la nada misma. Mis pestañas debían de estar encrespadas a la perfección y por último el infaltable suave brillo labial rosa sabor a frutilla. Luego de jugar casi una hora completa con mi cabello, decidí por dejarlo caer con unas suaves ondas. Era extraño en mí, ya que solía llevar a diario mi pelo lo más liso que se pudiera.
Suspiré no muy convencida y me acerqué al gran espejo que cubría una de las paredes de mi closet.
¡Dios! No solía decirme todos los días frente al espejo lo linda que me veía, pero debía admitir que estaba brillando.
El timbre sonó, lo que no fue más que un llamado a mi corazón, estaba preparado para echar una carrera contra si mismo.
— ¡Jessica! ¡Tu novio! — ¡Maldición! ¿Por qué es ella la que siempre atiende cuando es Justin? Como si lo supiera, bruja.
De todas formas, sonreír frente al espejo reflector, como me gustaría que fuese cierto. Corrí hacia mi celular, lo tiré dentro de mi bolso y salí de mi habitación. Mis ojos se abrieron cuando pude escasear sin detención alguna cada detalle en él, era como si nos hubiésemos puesto de acuerdo para combinar cada vestimenta.
Sus ojos aún no se fijaban en mí, estaba muy entretenido discutiendo amistoso con mi hermana, ambos reían y nadie notaba mi presencia.
—Lista —Interrumpí su conversación y lancé una mirada que de seguro había captado enseguida, mi venganza pronto llegaría.
Apenas Justin notó mi voz, desvió sus ojos de Daphne, para poder acoplarlos con los míos, suavemente sentía esa suave sensación de que era elevada, de que giraba y sentía esas interminables cosquillas por casi todo mi cuerpo.
—Okay, Ok, ya entendí, los dejo —Carcajeó, dio pequeños golpes en la espalda de Justin y salió saltando directo a su habitación.
Apenas desapareció de escena, Justin tomó de mi mano y me acercó de un solo tirón para que sus labios alcanzaran mi mejilla derecha.
—Luces… muy bien ¿Sabías? — ¿Era idea mía o había hecho un comentario sobre mi vestimenta? Creo haber mencionado que nunca lo hacía, era… una señal.
—Gracias —Sonreí escondiendo mis mejillas sonrosadas— Puedo decir lo mismo, bueno… es igual, siempre —Carcajeé.
Solo rió conmigo y cruzó un brazo por detrás de mi cuello para así salir del departamento.
Hacía frío, pero como siempre he dicho “Ante todo; digna” Detestaba parecer un esquimal, miles y miles de chalecos, bufandas y guantes… no era nada de mi estilo y sabía lo mal que lucía cuando mi madre exageraba sobre el clima. Gracias al cielo, esa noche había decidido ir a cenar a solas con papá.
Subimos a su auto y nos pusimos en marcha. Destino: La gran y hermosa casa de Amy.
—Dios, hace frío, debería abrigarte —Me comunicó mirando mi vestimenta en uno de los semáforos en rojo.
Me gustaba que se fijara, pero no en extremo.
— ¿Ahora eres mamá? —Reí rodando los ojos.
—Lo digo porque pareciera estar a punto de llover y tu andas vestida como si fuese un caluroso día de verano —Rió sin dejar de mirar hacia el frente, era adorable verlo manejar con tanta profesionalidad.
Finalmente llegamos a la gran casa pintada de blanco, era hermosa, imaginaba como sería de lujosa por dentro si por fuera parecía de estas típicas casas de revista.
Estaba lleno de autos, por lo que nos costó encontrar lugar y Justin acabó estacionando su gran vehículo a casi una cuadra de la “Mansión”
Comenzamos a caminar por la vereda congelada, entregando nuestros cuerpos al aire frío y no me importaba en lo más mínimo pegarme un resfriado si sabía lo fabulosa que vestía, sabía que era un pensamiento bastante hueco, pero vamos, había logrado que Justin por fin se diera cuenta y no usando cosas vulgares ni llamativas, solo era yo.
Desde lo lejos se podía escuchar la música y ya se encontraba un gran grupo de adolescentes charlando de mal modo en las puertas.
—Así que… con Jessica ¿Eh? —Dijo un muchacho de rostro conocido apenas nos vio aparecer cerca.
Justin solo sonrió, era mejor evitar discusiones con esa clase de persona, muy a la defensiva y si algo le parecía ofenderle, pobre el chico que lo haya hecho enfadar.
Mis oídos se taparon con música reventada apenas entramos, las luces de colores instaladas, eran tan profesionales que podía pasar por un verdadero boliche. La multitud bailaba alocada en medio de la sala y las hormonas estaban más que revolucionadas en todas las parejas presentes.
Nos quedamos parados mirando a nuestros alrededores, supongo que ambos buscando amigos.
— ¡Stacy! —Exclamé extendiendo los brazos al ver a una de mis mejores amigas acercarse.
— ¡Jess! ¡Dios! ¿Qué rayos haces aquí? No pensé que vendrías, preferí no decirte nada, se suponía que no te agradaban mucho las fiestas locas —Rió dejando su vaso de… “Bebida” En un mueble cercano.
—Justin me convenció —Sonreí emocionada, era increíble lo que hasta su nombre provocaba.
Ya que Justin no estaba atento y conversaba tan animado como yo, con uno de sus amigos, Stacy aprovechó de mirarme con picardía.
— ¿Cuando diablos se supone que le dirás? —Me preguntó con un cierto dejo de cansancio, siendo mi mejor amiga, le lastimaba de cierta manera verme tan entusiasmada con un chico quien supuestamente nunca fijaría los ojos en mí.
—Tranquila, ya lo haré, solo tengo que esperar un momento adecuado —Musité con seguridad, de verdad quería decírselo y esperaba a que fuese esta misma noche.
Me quedó mirando seria, no espera esa clase de respuesta.
—Así se habla, te aseguro que no te arrepentirás —Y ojalá así fuera— Ahora, disfruta la fiesta, Amy despareció así que no pierdas tu tiempo en buscarla. Me voy, Cory debe estar buscándome, tu sabes —Guiñó un ojo, tomó su baso de bebida y salió sin esperar algún tipo de respuesta.
Solo sonreí y me encontré con Justij detrás de mí y dos vasos en sus manos.
—Busqué uno para ti, Coca – cola ¿Verdad? —Sonrió entregándome el vaso en las manos.
Era Justin, estaba muy enamorada de él, pero después de todo era un chico… y quien sabe si podía hacer un tipo de locura.
Miré el vaso con desconfianza.
— ¿Crees que le echaría droga para aprovecharme de ti? —Me miró serio, molesto por mi desconfianza.
—No es eso, solo es… —Musité mirando el suelo, no habían excusas.
—Nunca te haría daño Jess, y pobre dé si lo hacen —Sonrió dejando a exhibición sus hermosos, pequeños y perfectos dientes.
Sonreí y bebí del acaramelado líquido, ahora podía estar segura de que nunca me haría algo parecido.
Era entretenido observar a cada persona bailar, algunos mareados, otros enloquecidos… ruego a díos nunca caer en un tipo de estado alcohólico, era lo más denigrante para una mujer.
De la nada, sentí un gran golpe en mi hombro y luego en mi nariz. Dolía, ardía y sentía marearme.
— ¡HEY! ¡Ten más cuidado im***il! ¡Largarte de aquí! —Escuché a Justin exclamar con la voz furiosa y vi con poca nitidez como empujaba a unos chicos lejos de nosotros— Dios… ¿Estás bien? —Se acercó hacia mí y tomó mi rostro para analizar mi nariz— Maldición, estás sangrando… —Estaba molesto y yo aún no podía analizar bien lo que acababa de ocurrir— Ven.
Tomó de mi mano y me guió hasta el segundo, piso… caminamos por los pasillos, indagando por cada habitación, mejor ni contar lo que observábamos al abrir cada puerta.
Terminó por abrir una de las últimas y suspiré aliviada al notar que era el baño, mas Justin no se movió y me dejó detrás de él, estaba paralizado.

mañana les subo maass como es fin de semana tengo tiempo! :D
quedan 4 capítulos para que termine :o

21/07/2011
Capítulo Nº16Veamos si entendía: Con todas esas señales que Justin dio a conocer… ¿Acaso estaba celoso? —Eso me suena a ...
16/07/2011

Capítulo Nº16

Veamos si entendía: Con todas esas señales que Justin dio a conocer… ¿Acaso estaba celoso?
—Eso me suena a celos seños Bieber —Sonreí buscando su mirada, que en algún momento se me había escapado.
Enseguida me miró con seriedad, pero luego de segundos, estaba sonriendo con cinismo.
— ¡Pff! —Agitó su mano— ¿Yo celoso? ¿De Chaz y tú? ¿Yo celoso? —Decía con una risa nerviosa y aún así no respondía a sus propias preguntas.
—Si, tu celoso… —Sonreí.
Nos quedamos en silencio con las miradas fijas. Yo no podía hacer más que sonreír traviesa ante esos serios ojos, que no me entregaban más que una dulce ternura.
Me dio un fuerte empujón, cosa que al principio tomé como una ofensa, pero luego reaccioné, me había empujado al interior de una habitación; La suya, para luego cerrar la puerta y presionar mi cuerpo contra esta misma y su anatomía.
—No me… No me provoques —Susurró con se*******ad sobre mis labios.
Sentía las aceleradas palpitaciones de mi corazón, los pelos se me ponían de punta y no sabía que hacer o decir. Hace cinco segundos era yo quien estaba jugando con él, ahora era su turno y lo estaba haciendo más difícil de lo que creía.
Tenía a mis labios dibujados en sus ojos como punto fijo y entreabría los suyos desando capturar a los míos, ¡Como disfrutaba torturarme de esta manera! Llegaba a ser cruel y no me quejo, lo estaba disfrutando, quizás con impaciencia, pero en el fondo si lo disfrutaba.
Mordí deseosa mi labio inferior, ¿Por qué no me besaba y ya? Sabía que la tortura también le jugaba en contra.
—Madison… Madison esta en la casa —Susurré ahogando lo agitada que me sentía en esos momentos.
—No lo arruines —Susurró otra vez y mi cuerpo tembló por completo al sentir la vibración de sus labios sobre los míos.
De una buena sola vez tomó mi rostro entre sus manos y con euforia besó mis labios. Su carnosa y exquisita lengua no dio tiempo a esperar para adentrarse sin cuidado, pero con se*******ad y placer en mi boca. Esta vez, sintiéndome más entregada a él y sin la timidez que alguna vez hubo, tomé sin temor ni mayor temblor sus manos para arrastraras por mi cuello, pechos, vientre hasta llegar al inicio de mi remera y pronto hundirlas bajo ella. Sus calientes manos daban los más deleitables masajes en mi piel y a pesar de que cada vez se iban volviendo más profundos y serios, no dejaban ese suave cariño y ternura… No tenía idea de cómo lo lograba, pero era magnifico y nada podría compararse con aquello que me entregaba.
— ¡Justin! ¡¿Estás ahí dentro?! —Y todo ese mágico, placentero y exquisito momento, desapareció con la chillona voz de su muñeca cuando apareció al otro lado de la puerta, dando suaves golpes que temblaban en mi espalda.
—Dios… —Susurré sin evitar una terrible expresión de miedo ¡Estábamos encerrados! ¡Atrapados!
Jusrin aún mantenía sus ojos bien abiertos, ni uno de los dos sabía que hacer, estábamos estáticos.
—Eh… ¡Linda! ¡Voy enseguida, estoy cambiándome de ropa! —Exclamó luego de alejarse ciertos pasos de la puerta.
Tomó de mi mano y comenzó a girar desesperado buscando el lugar que me escondiera a la perfección.
—Perfecto —Lo escuché susurrar.
Abrió un closet, sacó algo de ropa y la dejó caer sobre su cama.
—No hagas ruido, prometo sacarte lo antes posible de aquí —Sonrió dejándome en una posición no muy cómoda dentro del gran mueble.
Solo asentí, no había ni otra opción.
— ¡Justin! Demoraste bastante… ¡Y andas con la misma ropa! —La escuché ingresar a la habitación.
—Estem… ¡Si! ¿Ves toda esa ropa tirada en la cama? Bueno, pensaba ponerme algo de eso, pero no encontré nada mejor, así que… opté por lo que…
La habitación quedó en silencio de un momento a otro, ¡detestaba que hubiera silencio! Pasaban miles de imágenes por mi cabeza. Siendo cuidadosa entreabrí unos pocos centímetros la puerta del closet y me preparé para observar sea lo que sucediera.
Era de esperarlo, no me encontré con mejor escena que a la barbie sobre Justin, ¡Dios! ¿Estaba desesperada o qué? Se que Justin desencadena un montón de cosas inexplicables y uno no sabe como actuar, que hacer, pero por lo menos se que tenía algo de dignidad y delicadeza para hacer las cosas…. Madison parecía ser totalmente lo contrario; Tiraba de la remera de Justin de una manera impresionante, mientras que él estaba quieto devolviendo el beso sin problema alguno, pero aún así… había algo que no lo comparaba a como tocaba mis labios, quizás era idea mía o por el simple hecho de que él tuviese presente de que estaba en el interior de la habitación y posiblemente como espectadora.
—Madison… Madison —Lo escuché pronunciar con dificultad en medio del eufórico beso que la muchacha proporcionaba.
— ¿Qué sucede? —Pronunció ella alejándose centímetros para poder mirarlo a su comodidad.
—Es que… —Balbuceó.
— ¿Dónde esta Jessica? — ¿Yo? ¿Por qué preguntaba por mí?
—En… en… se fue a su casa —Musitó visiblemente nervioso.
—Entonces… no hay de que preocuparse… —La escuché con dificultad, estaba susurrando— ¿Justin?
— ¿Si?
—Hazme tuya esta noche —Se quejó sensual. ¡QUE ZORRA ERA!
Inevitablemente los celos se apoderaron de cada esquina de mi cuerpo, como deseaba salir del escondite y arrojarme encima de ella para destrozarle su perfecto rostro. Estaba a punto de farfullar en su contra, como la detestaba… pero debía mantenerme calmada y en silencio, por lo que no pudo ayudar de mejor manera que mi mano derecha tapando mis labios, en una de esas se me salía alguna que otra frase amenazadora… pero pondría en riesgo mi vida y al mismo tiempo la de Justin.
Suavemente se besaban y ella misma tomaba la iniciativa de sacar un poco de ropa. Se sentó en la cintura de Justin y tomó en inicio de su polera para quitarla y dejarla caer en un costado del acolchado.
Maldición, era de esperar que fuese perfecta y me frustraba pensar que él la prefiera a ella solamente por su estado físico.
Sentía el n**o en mi garganta… estaba jurando no enfrentarlo nunca más, ni darle la cara si llegaban a hacer el amor en frente de mí… claro, no en mi cara, pero… aún así estaba escondida y Justin… tenía claro que yo sabía a la perfección que era lo que sucedía.
La chica volvería atacar los labios de su novio, pero él, la frenó antes de que pasara.
— ¿Qué sucede? —Preguntó ella, era obvio que estaba desconcertada.
—Maddie… Madison no creo estar preparado para dar este paso —Sonaba tan serio como sincero… y eso no hacía más que mi corazón bailara de felicidad…
Alto… ¿Dijo… que no estaba preparado? ¿Significaba que nunca… había estado con ella? ¿Acaso significaba que fui su primera chica? ¡Ok! Era oficial, si era la mujer más feliz del mundo.
— ¿Qué? ¡Dios Justin! Estoy semidesnuda frente a ti ¿Y tú me rechazas? —Sonó ofendida. Pobre, ese es el resultado por ser tan… tan… ¡Estúpida! Si eso.
—Lo lamento… yo… —Musitó con la voz baja y la alejó de su cuerpo— De verdad lo siento, pero no creo… que estemos listos… yo no estoy listo Madison —Suspiró y le entregó la polera a su chica.
Ella sin decir nada más, volvió a la prenda a su lugar y le dio la espalda a Justin para tomar su rostro entre las manos. Debió sentirse humillada, Bieber la había negado.
—Linda… no… no tienes porqué ponerte así —La tomó de los hombros y ella con brusquedad se alejó.
—Ya no importa, me voy —Tomó su bolso tirado en la cama y sin más esperar, abandonó el cuarto.

Capítulo Nº13Me miró directo a los ojos, con los suyos brillantes, debí suponer que nunca esperó a que con una frase sal...
13/07/2011

Capítulo Nº13

Me miró directo a los ojos, con los suyos brillantes, debí suponer que nunca esperó a que con una frase salida de mis labios supiera que estaba entregándome por completo a él.
Delicadamente presionó mi cuerpo contra la pared y gemí suavemente sobre sus rojos e hinchados labios, que por cierto, gracias al estado, se notaban mucho más tentadores que de lo normal.
Estábamos casi desn**os, nada más que ropa interior cubría nuestros cuerpos y a pesar de eso, más mi espalda chocando con la fría cerámica de la pared, el calor que hacía era ahogador. El v***r.
Nos moramos a los ojos tratando de descifrar el acertijo, ni uno de los dos tenía la menor idea de porqué sucedían este tipo de cosas entre los dos… menos yo, sabía que amaba a Justin, que me gustaba y que me atraía hacia un montón de años atrás, pero me confundía. Se suponía que él no sentía absolutamente nada por mí, no más que una amistad de hermanos.
Cerré mis ojos y suspiré. Una de sus calientes manos se poso en mi cintura desnuda y comenzó con una infinidad de caricias apacibles. Ahí estábamos los dos, demostrándonos… ¿Amor? No se describir con palabras lo que era exactamente, solo sabía que algo estaba pasando y que no eran más que caricias, contacto visual y pausados besos.
Comenzaba a impacientarme, codiciaba tener sus labios sobre los míos, sus manos acariciando mi anatomía por su totalidad y que me demostrara algún tipo de locura, pero nada.
En el momento en que menos lo esperaba, cuando estaba entrando en un punto lleno de paz y tranquilidad, sintiéndome acogida en sus brazos, ladeo su rostro y capturó mi labio superior de tal manera que me sentí en la nube más alta.
Era tan delicado y calmado, pero a la vez iba dejando esa cálida se*******ad en cada beso que me daba.
Deslizó con lentitud sus manos por mi cintura, cadera, hasta mis piernas e hizo que diera un pequeño salto, solo para quedar acomodada a la perfección rodeando su cintura con mis piernas.
Mi espalda se despegó de la pared, por lo que pude apreciar que comenzaba a caminar conmigo a cuestas.
De pronto, todo mi cuerpo se estremeció al sentir el chorro de agua caliente recorrer mi piel. Estábamos dentro de la ducha y una vez más, yo estaba siendo presionada contra su cuerpo… y la pared.
El agua corría desesperada por su toda su piel y yo moría a la hora de acariciar su espalda, sus hombros, su pecho, su abdomen, sus fuertes e incomparables piernas.
De a poco iba incrementando la presión en mis entre mis piernas, y creía desfallecer en sus brazos en cada segundo que pasaba.
Volvió a dejarme de pies en el suelo y sus manos se trasladaron con timidez a mis pechos, apoderándose de ellos y proporcionando placenteros masajes.
Pronto sus manos se encontraban en una ardua labor. Sus manos eran torpes en cuanto desabrochar mi bracier, hasta que llegó el momento en que la prenda se dio por vencida y Justin resultaba ser el ganador. Antes de quitarlo sus extremidades se hundieron por debajo de la tela y sintiendo que aún no estaba decidido, las condujo hasta mis pechos desn**os. Mi cuerpo entero de estremeció. En segundos la prenda yacía tirada en el suelo mojado.
Primera vez en mi vida que llegaba a tal punto con un chico y al estar a ese punto de desnudez, debía sentirme incómoda y desprotegida, mas no en los brazos de Justin. Me sentía completamente a gusto y no había indicios de que fuese lo contrario. Estaba segura junto a él… y nadie podría hacerme experimentar un momento tan mágico e intenso como él lo estaba haciendo, era incomparable.
Enredó sus dedos en mi cabello completamente mojado y deslizó sus labios por mi mandíbula, cuello y hombro… para quedarse ahí por unos segundos y darme los más placenteros besos.
Temblé y me llené de nervios cuando sus húmedos y apasionados besos, comenzaban a descender unos centímetros más… hasta llegar a la loma de mis pechos y arrastrar su lengua con suavidad, sin descontrol. Estaba lleno de ternura… y lo adoraba.
Cerré mis ojos y mordí mi labio inferior cuando la situación comenzó a tornarse más intensa.
Me di el lujo de acariciar todo su pecho, sus brazos, incluso su rostro… disfrutaba tanto su piel y sentir sus suaves expresiones en cada beso.
Mis manos vagaron por todo su cuerpo hasta frenar en la única prenda que cubría su cuerpo.
Estaba entusiasmado besando mi cuello, sacándome de todos los pensamientos presentes en mi mente, solo éramos él y yo. Tomé disimuladamente el elástico de su bóxer y comencé a jugar con inocencia. Sin darme cuenta mis dedos comenzaban a tirar de la prenda y siendo que Justin no se quejaba, proseguí hasta que mis brazos no dieron más y mis pies continuaron la tarea.
No se preocupaba por nada, nada más que hincar mis labios y gemir con delicadeza sobre mi piel cuando acariciaba su cuerpo.
Se separó centímetros y abrió los ojos para mirar directamente a los míos. Sus labios entreabiertos, más rojos e hinchados que nunca, tentadores, sus ojos apenas estaban abiertos… y su respiración agitada, no dejaban duda de que estaba disfrutando de la situación tanto como yo lo estaba haciendo.
Sonreí con dificultad y timidez cuando analizó con la mirada mi cuerpo semidesn**o.
Besó mi frente y luego volvió a mirar directamente a mis ojos para comenzar a deslizar la única prenda que cubría mi anatomía.
Nada, nada que impidiese llegar más allá. El agua corría por toda su piel y hacia de su imagen un verdadero retrato.
Besó mi cuello por última vez y se sujetó de mi cintura. Estaba nerviosa, las palpitaciones de mi corazón agitado podían escucharse a lo lejos… pero aún así, estaba preparada.
De un momento, en el que podía apreciar las cosas con claridad, pasé a otro en que solo veía machas y un espantoso dolor crecía dentro de mí. Gemí sobre sus labios enterrando mis uñas en la suave piel de su espalda… no sentía mis piernas, estaban completamente dormidas y creía que en cualquier momento caería al suelo.
Me tomé de sus brazos, apretándolos con fuerza y hundí mi rostro en su cuello. Apretaba mis ojos con fuerza sintiendo como se rebalsaban en lágrimas, como si eso disminuyera el intenso dolor.
Notaba como trataba de ser delicado, no quería hacerme daño… era lento y cuidadoso, y volví a sus labios para besarlos con dificultad.
— ¿Estas bien? —Preguntó agitado mirándome a los ojos.
Solo asentí y ahogué un gemido en sus labios.
Luego de no pensar en nada más que fuese el dolor, sentí como pronto de disipaba y comenzaba a sentir una ola de calor por todo mi cuerpo.
Gimió suavemente sobre mi oído izquierdo y solo logró que me descontrolara por completo. Sus movimientos dentro de mí de a poco iban volviéndose apresurados… no violentos, ni bruscos, sino llenos de pasión, se*******ad y placer.
Nos besábamos con descontrol, como si nuestras vidas dependieran de aquello y las caricias no cesaban, ni parecían acabar en algún momento.
Nuestros cuerpos de apoco se iban agotando y la resistencia iba desapareciendo. Gemí delicadamente sobre sus labios cuando lo sentí llegar dentro de mí. Fue aminorando su actuar y cuando menos lo esperé me abrazó con fuerzas, refugiándome en sus fuertes y protectores brazos.
Sentía su corazón casi tan agitado como el mío, sentía como respiraba con dificultad y trataba de recuperar el ritmo. No estaba en diferentes condiciones que yo.
—Ahora… ahora… ¿Cómo piensas que llegue así a la cena? —Preguntó con la voz aún agitada y solo sonreí ante la pregunta.

Capítulo Nº10Luego de pensarlo unos segundos, decidí creer que el misterioso adiós de Justin fue por variadas razones; q...
11/07/2011

Capítulo Nº10

Luego de pensarlo unos segundos, decidí creer que el misterioso adiós de Justin fue por variadas razones; quizás se le había hecho tarde, posiblemente tuviera algo que hacer o algo por el estilo.

Miércoles. Otro día más cual pasaría la mayoría del tiempo con mis dedos entrelazados a los de Bieber. Me vestí normal, no quería llamar más la atención de lo que ya hacia cuando me colgaba del cuello de mi mejor amigo.
Jugué un par de minutos con mi cabello decidiendo cual sería el peinado ideal para el día, maquillé, siempre muy suave, mi rostro, pestañas encrespadas a la perfección, brillo labial rosado y estaba más que lista.
Tomé desayuno liviano, dedicar tanto tiempo a mi imagen hizo que el tiempo transcurriera más rápido que nunca y los minutos se agotarían si ingería la gran cantidad de alimentos que mamá había preparado esa mañana, además, ya comenzaba a sentir mi cuerpo más pesado de lo normal y eso no era nada agradable para la estética de una chica, nada. Más me Baliña dejar de almorzar puras porquerías con Justin.
—Que tengas un buen día —Deseó mi padre depositando un beso en mi frente.
—Igual —Sonreí y agité a mi mano para no despedirme persona por persona, ya se me había hecho tarde.
Abrí la puerta y sonreí esperando encontrarme con Justin, impaciente por mi demora, pero no, no encontré más que el vestíbulo de paredes blancas relaciones vacío. Posiblemente Justin estaba retrasado al igual que yo, así que cerré la puerta del departamento y me apoyé en esta para esperar a que la del frente se abriera.
Cinco minutos y aún no salía… 10 minutos y nada. Bufé molesta y me aproximé hasta la puerta, me incomodaba tocar sabiendo que cualquiera podría abrir la puerta, no era que me molestase que Pattie,Jeremy, Ryan o Jazzy me atiendan, sino: Chaz, sus penetrantes ojos cafés solían contemplarme en su totalidad y debo decir que no era ni una sensación muy gustosa.
Dos suaves toques bastaron para que alguien abriera la puerta. Suspiré tranquila al encontrarme con esos lindos ojos azules, Ryan.
— ¡Oh! Jess… ¿Qué te trae…? —Levantó su muñeca y observó su reloj— ¿A las ocho con quince minutos a la puerta del departamento Bieber? —Sonrió evidente, por la hora había deducido que estaba atrasada.
—Hola —Sonreí— me preguntaba si Justin se dignará a ir a clases o preferirá quedarse en casa con la falsa excusa de que esta “resfriado” —Carcajeé y volví a colocar en su lugar a mi mochila que comenzaba a resbalarse por uno de mis hombros.
— ¿Qué? —Arqueó una ceja y me miró con asombro— Justin se marchó a clases como hace… 25 minutos, por lo que pude notar estaba apresurado. ¿No pasó por ti?
Me quedé en silencio, mirándolo incrédula, no podía creer lo que me estaba diciendo.
— ¿Qué? —Pregunté incoherente, sabía de que me estaba hablando.
—Emm, si, ya… debe de estar en clases —Me miró incómodo, debió de adivinar el hecho de que su hermano ni si quiera fue capaz de avisarme—Oh, que… que tonta —Miré hacia un lado— Bueno, ya me tengo que ir —Sonreí con falsedad, la verdad era que estaba muy desconcertada con lo que acaba de pasar.
Me volteé con la frente en alto y una cínica sonrisa ida en el rostro, apenas escuché el suave choque de la puerta contra el umbral el n**o en la garganta apareció. Se que posiblemente sonara patético, o que estaba exagerando las cosas cuando Justin solo necesitaba arreglar un par de cosas de la prepa, no lo sé, pero contando la inesperada huída de casa el día anterior, podía deducir una sola cosa: Algo estaba ocurriendo y Justin trataba de esquivarme por ello.
Estaba molesta y sentía que habían pasado a llevar mi orgullo, siempre nos poníamos de acuerdo de como nos vendríamos al colegio. Cuando él aún no obtenía su licencia para conducir, solíamos caminar alrededor de 7 interminables cuadras, la misma cantidad de cuadras que tendría que tomar para llegar a clases.
Como era de esperarlo tuve que pedir un papel firmado por la inspectoría para poder ingresar sin ni un problema.
Entré a la sala y caminé decidida al puesto desocupado al lado de Justin.
—Gracias ¿Eh? Enserio gracias —Articulé más que molesta mirando como escribía concentrado en su cuaderno ¿Qué? ¿Acaso tampoco saludaría? — Oye, aquí estoy ¿No ves? Caminé siete malditas cuadras gracias a ti.
— ¿No tomaste un taxi? —Preguntó sin mayor interés a mi problema y sin ni siquiera mirarme, seguía escribiendo apuntes.
—Tenía el dinero justo para el almuerzo —Debatí y comencé a sacar mis cuadernos cuando observé al maestro de Química mirarme con disgusto.
—Oh… entonces lo lamento —Musitó aún sin interés.
Me quedé en silencio, ¿Por qué se comportaba así? Me hacía sentir incómoda y a la vez tonta.
Luego de varios minutos decidí a hablar una vez más a ver si lograba sacar algo de su callada y seria persona.
— ¿Te da igual? ¿No te importa? Por lo menos hubieses avisado, sabes que no me molesta —Musité sin mirarlo, se mostraba tan indiferente y frío que… me llenaba de angustia al no poder lograr sacar algo de su boca.
—Ya te dije, lo lamento —Pronunció con frialdad.
Mordí mi lengua antes de decir algo, era mejor quedarme callada por el resto de la clase o todo el día si seguía con esa extraña actitud… ¿Qué fue lo que hice para que me tratara tan indiferente? Nada que recuerde, no más que besarnos como si no hubiese un mañana, dejar que tocara mi piel... La simple idea de recordar aquel momento erizaba mi piel, había sido uno de los momentos más felices en mi vida.
La campana anunciando un corto descanso sonó y me quedé sentada, esperando a que Justin reaccionara diciéndome algo, pidiendo aunque sea un pequeño perdón, pero no, guardó sus cuadernos, se levantó de la silla, la corrió en su lugar y salió con la mochila colgada al hombro de la sala.
Me quedé mirando como se alejaba dejándome petrificada en mi banco, si no estaba segura de que algo estaba pasando, ahora ya estaba absolutamente convencida.
—Hola —Apareció enfrente de mi una voz tímida, Cory.
—Hola —Imité una sonrisa, no podía andar antipática por problemas de Justin que terminaban afectándome.
—Así que de novia con Bieber ¿No? —Se acomodó en la silla del frente y me miró expectante.
—Si, eso creo —Pronuncié con un dejo de soledad y aproveché de guardar mis cuadernos en el morral.
—Lo vi hablando esta mañana, antes de que sonara la campana, con Madison, ¿No te molesta que hable con su ex? —Preguntó mirándome pensativo.
¿Qué? ¿Por qué diablos Justin hablaba con Madison? No lo haría hasta que nuestro plan funcionase... ¡Maldición! ¡Lo había arruinado!
— ¿Enserio? —Volví a fingir una sonrisa, esta vez más cínica que nunca, comenzaba a dejar mi falsedad atrás— No ¿Sabes? No me molesta en lo absoluto, no me molesta nada de lo que Justin haga, es su vida, que haga lo que quiera con ella, ahora con tu permiso tengo que ir a comer algo antes de que vomite —Dije tras una seria mirada, de verdad me había molestado… no se si fue la desatinada pregunta de Cory o si no el hecho de que Justin estuviese hablando con la chica a quien más odiaba… eso estaba seguro.
Salí de la sala a grandes pasos, estaba frustrada, enojada, molesta y muy, muy al fondo tenía un cierto dejo de tristeza.
Iba directamente a mi casillero, necesitaba hablar con alguien y sabía que me encontraría con una de mis amigas… ¿Dónde estaban cuando las necesitaba? Oh claro, lo olvidada… celosas por mi relación con Justin.
Al doblar la esquina del pasillo que me llevaba a mi casillero, no pude encontrarme con mejor escena que a una rubia chica apoyada en los fríos estantes de metal y a un chico de rostro bastante familiar presionado sus labios con los de ella. Justin y Madison.

Dirección

Concepción

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Fitgirl ccp publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Compartir

Categoría