28/03/2026
¿Cuánto más vamos a esperar?
Llevamos años advirtiendo lo que está pasando en nuestras escuelas.
Y tuvo que morir una inspectora para que recién empiecen a creernos.
Yo no me olvido del profesor Miguel, a quien le fracturaron la cara.
No me olvido de las profesoras del Instituto Nacional, rociadas con combustible.
No me olvido de Katherine Yoma, invisibilizada tras sufrir acoso, amenazas y agresiones.
No son hechos aislados.
Es una realidad que se ha ido normalizando.
Siempre nos han minimizado.
Siempre nos han pedido aguantar.
Pero, ¿qué va a pasar el día de mañana
cuando no tengamos otra alternativa que defendernos?
¿Tendremos que arriesgar nuestro trabajo
para poder resguardar nuestra vida?
Ser docente no puede significar estar en peligro.
Es urgente escuchar, proteger y actuar.