10/06/2026
“Yo podría hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles. Pero si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden”
Para la boda real española, la abuela de Su Majestad, Letizia, leyó una carta a los Corintios. El algoritmo de TikTok me mostró esa parte de la ceremonia hace un año, justo al mismo tiempo que Diego y Mafe visitaban Barcelona. De viaje por Europa, se comprometieron y al dar la noticia, yo estaba empecinado en leerles la epístola del apóstol San Pablo cuando llegase el momento.
El día llegó en Bogotá, en un acto carente de liturgias. No cumplí mi imaginaria lectura y menos mal, porque en mi mente, no dejaba de pensar en el sollozo que tendría frente a todos —como efectivamente pasó; solo que desde el discreto asiento de invitados-.
A María Fernanda la conozco hace poco, pero parafraseando el discurso de su mejor amiga, me creo todo lo que dijo. Ella es una bogotana que puede pasar de la tranquilidad y la sencillez de su gentilicio, a tener millones de vidas en diversos lugares. “Mafe es una mujer con un mundo de posibilidades”.
Sin embargo, conozco a Diego de toda la vida. Orgulloso, como pocos, de sus raíces. Sé de Pariguán, desde preescolar, porque nunca paró de mencionarlo. De niño, lo recuerdo con esa nobleza que de adulto, lo mantuvo en su esencia. Él es de esos que no deja a una persona mayor cruzar, de un extremo o otro, sin su apoyo. Creció en una familia donde la perspicacia y el buen humor, no faltó. Continuó sus estudios en una carrera funcional, de buen gusto y afinando más aún, una de sus cualidades: ser detallista.
Más allá del reencuentro, estar presente en esta unión, es un motivo que atesoraré en mis recuerdos, porque como dijo el escritor Aquiles Nazoa: “creo en la amistad como el invento más bello del hombre”.
Los quiero.
Entre los votos, salió a relucir la independencia y la complicidad. Pienso que son perfectos para nutrir una larga vida en matrimonio. Todo esto, encajando con aquella carta del libro santo: “el amor dura por siempre”.
Éste es mi mensaje, lleno de alegría y emoción, como miembro de un grupo de hermanos, que se criaron a la sombra de la cima del Ávila.
JL
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