23/04/2026
Un grupo de vecinas se reunió en la plaza de Graneros para reclamar lo que falta: obras. No eran dos o tres, eran varias, organizadas, cansadas de lo mismo. Pero la reunión duró poco… cuando empezó el secuestro de motos, muchos tuvieron que irse.
Aun así, el mensaje quedó claro: piden que más vecinos se sumen, que no se queden callados. Denuncian que nadie fue a ver qué necesitaban realmente, pese a lo que dice la intendente. Y lo dicen sin vueltas: no sirve de nada que te den un colchón o una heladera si en la próxima inundación volvés a perder todo.
El agua —cuentan— les llegó más arriba de la ventana. ¿Eso tampoco es inundación?
Mientras algunos funcionarios dicen que “no pasó nada”, en Graneros la realidad es otra… y está a la vista. Mientras desde arriba minimizan lo que pasó, abajo la gente sigue contando pérdidas, bronca y abandono. La pregunta es simple: ¿van a seguir mirando para otro lado o van a hacer las obras que hacen falta?