07/12/2021
Había una vez un Samurai que solía tener la costumbre de pasear con su perro, al cual tenía en gran estima.
Un día, su perro se alejó de él y jugueteaba con las hojas que caían de los árboles. Más grande fue su sorpresa cuando de repente, su perro se abalanzó contra él con aire fiero y muchos deseos de morder.
El Samurai, que gozaba de gran habilidad, desenvainó su espada, y justo cuando el perro saltaba sobre él, le cortó la cabeza.
El Samurai no entendía por qué de repente su fiel perro se había puesto en su contra.
Entonces, escuchó un siseo y elevó la cabeza para ver como una serpiente, que estaba en una rama detrás suyo, se acercaba peligrosamente a él.
Cuando el Samurai comprendió que lo que intentaba su perro era salvarle, y no lastimarle, lloró amargamente.
Fue entonces cuando recordó una vieja enseñanza de su maestro:
"El sentido de una acción no siempre es fácil de interpretar. Por eso, antes de desenvainar tu espada, asegúrate de que esa es tu única opción."
Artistas Marciales
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