30/08/2026
bolívar 4 the strongest 2 (copa): la línea de tres es un suicidio
Introducción: el brasileño Zago engaña a todos y mete titulares después de haber declarado lo contrario. El colombiano Restrepo cumple y pone suplentes. La copa pipoca tiene estas cosas. Los dos grandes de La Paz piensan más en la liga después de los dos tiros en el pie del presidente de Always Ready (el primero botando a Mauricio Soria sin motivo y el segundo, insultando a sus jugadores). Zago solo deja afuera a Estacio. El resto son (casi) los de siempre: excepto Welch por Cuéllar; y Portuncho por Pedraza.
La línea de tres no cambia: es el cuarto partido con este dibujo (a todas luces, un suicidio). En el 3-4-3 sorprende la titularidad de Castro. El doble cinco es para el panameño y Arrascaita. ¿Dónde entra el “comandante” en esta idea? No entra. Por eso será cambiado en el descanso. Bolívar juega con chicos como el central Leonardo Zabala, el lateral Escleizon Freita, el “Chaval” Sejas de ocho y Lucas Chávez de nueve. El Siles se pinta de celeste. La curva norte casi está llena. El 80% de la recta es bolivarista. La curva sur está a un 30%. Somos una inmensa minoría, los gualdinegros.
N**o: el partido arranca trepidante. Dos goles en cuatro minutos. Para la media hora el Tigre pierde 3 a 1. Restrepo gana la partida de ajedrez a Zago, de entrada. El brasileño se obsesiona con poblar/ocupar el medio. Tiene a cinco hombres en ese sector: el doble cinco, los dos carrileros (Saucedo y Quaglio) y Castro de enganche. La conexión con Ventura y Lom no aparecerá nunca.
El colombiano es más inteligente: su típico 4-3-3 está pensado para un fútbol moderno, dinámico, de pelotas largas, rápido con despliegue por los costados a la espalda de los laterales altos del Tigre. Así John García se come a Chiatti y Dorny Romero, a Portuncho.
¿En qué momento pensó Zago que tenía el tiempo y espacio para afinar esa línea de tres, su verdadera obsesión desde su etapa bolivarista? ¿En qué momento creyó que posee zagueros rápidos que salgan bien a los costados sabiendo que solo cuenta con Jusino, Pedraza y Chiatti? ¿Cuándo tardará en bajarse de su idea tozuda? ¿Se puede ser tan soberbio para imponer un dibujo sabiendo que no tiene los elementos ideales para llegar a buen puerto? Y la pregunta del millón: ¿por qué el presidente Terrazas -que estuvo en la casa de Mauricio Soria en Santa Cruz- desestimó el fichaje del “Loco” cuando este dejó Blooming para inclinarse por Zago?
Desenlace: la segunda parte arranca con el cuarto gol celeste. La tarde-noche amenaza con humillación. La entrada de Sotomayor por Castro pone un poco de orden a la idea. Pero ahora la prioridad es no encajar más goles. El repliegue obliga a un 5-3-2. Bolívar mete cambios y no quiere más. El Tigre coloca a Estacio (por Ventura), Pachu (por Lom) y Romay (por Saucedo).
En el despropósito absoluto entra Víctor Cuéllar (por Chiatti) para contener al medio y retrasar a Welch a la línea de tres centrales. El gol de Sotomayor, sobre el final, sirve para maquillar el “score”. La bronca y el enojo -no por el resultado, sino por las formas-, no.
Post-scriptum: Bolívar tiene un plantel para armar dos equipos de garantía. Tiene un entrenador que no hace experimentos. Y tiene -de momento- un presidente con plata que no está a las órdenes de la Federación. El Tigre es la antítesis. El domingo próximo vuelve la liga donde el gualdinegro seguirá peleará en circunstancias adversas -con lo que tiene- ese primer y segundo puesto que dan acceso a fase de grupos de la Libertadores y a los soñados tres millones de dólares.