02/05/2026
UN DESTACADO HOMENAJE A UN GRAN MAESTRO Y PESCADOR
Hace unas semanas falleció un gran ABAPEÑO neto (de los pocos que quedan). Un gran maestro que lo recuerdo con mucho cariño.
Y aunque el mayor recuerdo que tengo con el sea un palazo en la espalda por gritar "viva Blooming en pleno desfile cívico de teas en 6 de agosto" hoy con la página recuperada siento que es necesario este homenaje para un gran hombre.
Hoy no recordamos solo a un hombre… recordamos a una historia viva de servicio, humildad y corazón grande.
El Profe Chichi, Justo Anzaldo, fue de esas personas que no necesitaban títulos para dejar huella, porque su verdadera grandeza estaba en lo que hacía cada día. En las aulas de Abapó sembró conocimiento, pero más que eso, sembró valores, respeto y esperanza en generaciones enteras.
Fue maestro no solo de materias, sino de vida.
Su vocación no terminaba al salir de clase. Como presidente de la cooperativa de agua, también trabajó por el bienestar de su gente, demostrando que servir es una forma de amar a la comunidad.
Y en la Jara de Chichi, a orillas del Río Grande, no había distancia ni dificultad que él no ayudara a cruzar. Con su canoa, con sus manos firmes y su corazón noble, recibía a todos con una sonrisa sincera, de esas que hacen sentir en casa. No solo ayudaba a pasar el río… ayudaba a pasar momentos difíciles, con su compañía y su generosidad.
Hay personas que pasan por la vida…
y hay otras que se quedan para siempre en la memoria de su pueblo.
Hoy su ausencia duele, pero su ejemplo permanece más fuerte que nunca.
Porque un verdadero maestro nunca deja de enseñar, incluso cuando ya no está.
Gracias, Profe Chichi.
Por su tiempo, por su entrega, por su forma tan humana de vivir.
Su huella no se borra…
se multiplica en cada persona que tuvo el privilegio de conocerlo.