La electroestimulación muscular (EMS) consiste en utilizar la electricidad de un dispositivo para conseguir la contracción involuntaria de las fibras musculares. Al ser una contracción pasiva, el sistema nervioso central no realiza trabajo activo alguno para la reclutación de unidades motoras en la zona de aplicación, más allá de recibir el estímulo eléctrico. Dicha zona de aplicación puede ser lo
cal o global, de cuerpo completo (WB-EMS, por sus iniciales en inglés), lo que recientemente está suscitando más interés en los centros de electroestimulación. Los métodos de utilización aplicados al entrenamiento se pueden agrupar en:
Método aislado: La EMS se aplica sin realizar ejercicio. Método combinado: La EMS se aplica mientras no se realiza ejercicio, pero se combina con ejercicio voluntario convencional (sin EMS). Método superpuesto: Se realiza ejercicio voluntario con EMS aplicada, ya sea a través de un traje o en alguna zona específica. Cada una de estas metodologías tiene su aplicación específica, pero en caso de lesión es cuando mejor se responde a cualquiera de las tres, ya que según se indica, podría ser una herramienta eficaz para luchar contra la reducción de la masa muscular y la función observada en numerosas afecciones que conducen a largo reposo en cama.