20/05/2026
Dos días en el Limay Superior junto a nacho, amigo y compañero de muchas temporadas buscando esas truchas migratorias que te ponen a prueba en serio.
Después de cuatro temporadas compartiendo río, correcciones, ajustes y horas de práctica, sigue pasando algo que para mí es lo más valioso: seguir aprendiendo. Porque esta pesca no regala nada. Las migratorias muchas veces están ahí… pero lograr que tomen requiere lectura, paciencia, precisión y seguir afinando cada detalle.
En esta salida volvimos a trabajar el lanzamiento, los tiempos y la conexión con cada deriva, y estuvo buenísimo ver cómo todo eso se fue traduciendo en más confianza y mejores oportunidades.
Más allá de los piques o los resultados, lo mejor fue disfrutar el proceso, el río y el crecimiento que se da temporada tras temporada.
Gracias Nachito por la confianza de siempre y por seguir metiéndole con las mismas ganas desde el primer día.
El Limay, como siempre, enseñando. 🎣