16/09/2022
MENDOZA TOCÓ FONDO
El Hipódromo de Mendoza asistió hoy a uno de los hechos más inéditos de su historia. No hay registro (al menos en nuestra memoria) de una jornada que haya tenido que ser cancelada a apenas dos días de su realización. La reunión N° 13 de la temporada 2022 estaba fijada por calendario para este domingo (18 de septiembre). El programa estaba conformado y la reunión confirmada. Pero a apenas dos días del evento todo se vio cancelado a causa del mal estado de la pista de carreras. Un sector del conjunto de los jockeys (aclaramos que por lo que pudimos indagar no todos estaban de acuerdo) y sólo dos cuidadores (que se hicieron presentes) votaron por la cancelación y postergación de la jornada. El motivo: el calamitoso estado en el que se encuentra la pista de carreras de la Catedral. Los profesionales son culpables por haber solicitado esta reprogramación, para nada. Simplemente están velando por sus vidas. Es imposible para un profesional correr sobre una pista de carreras donde las piedras tienen tal tamaño. Ahora, es justo para un propietario enterarse dos días antes de que su caballo finalmente no va a correr...tampoco.
La novela tiene culpables, por supuesto. El problema de la pista no comenzó ayer. El problema del mal estado de la cancha se arrastra desde hace meses. En realidad, desde el preciso momento en que a un “iluminado” se le ocurrió comenzar a trabajar la cancha con discos. Todo eso no hizo más que terminar de destruir la pista. Una pista que por los últimos 30 años sólo se había trabajado con una rastra y riego. El tema es que cuando pasa el tiempo y se rastrea o riega en forma cada vez menos periódica, la pista comienza a ponerse “dura”. Ese es el problema de la pista del Hipódromo de los últimos años. Falta de periodicidad en sus trabajos. Algunas veces por falta de tractor, otras por faltas de personal y así. El punto es que la cancha perdió su ritmo de trabajo diario y comenzó a destruirse. Con la llegada de los “discos” el estado pasó de ser malo a peligroso. Piedras de gran tamaño afloraron y comenzó el desastre final. Altísimo porcentaje de caballos lesionados y jinetes corriendo peligro. Una gran consecuencia de la falta de atención recibida por la pista de carreras (eje central de cualquier Hipódromo). Sin cancha no hay entrenamiento para los caballos y por ende tampoco hay carreras.
El Hipódromo de Mendoza ha atravesado crisis de todo tipo desde la década de los 90’ a la fecha, pero en esta oportunidad consideramos ha tocado fondo. Seguramente se encuentra frente al problema dirigencial más grande que haya sufrido en los últimos tiempos.
Nadie cree o podrá creer que está tema tan profundo, podrá resolverse con diez días de trabajo sobre la pista. Por ende el 24 de septiembre la situación será seguramente muy similar. Y luego de eso seguramente volveremos a caer en el vacío del no trabajo necesario sobre la cancha.
Mientras tanto todos seguimos estando en desacuerdo con el accionar de la dirigencia y día a día nos quitan la ilusión de poder disfrutar de los domingos de carreras. Personalmente, creo que no tienen derecho…